Qué son los flavonoides y cuáles son sus virtudes para la salud

Los flavonoides forman parte de los compuestos fenólicos y brindan muchos beneficios para la salud humana. Además de ser una fuente de antioxidantes, también ayudan a la salud cardiovascular, el sistema nervioso, luchan contra los microbios, la inflamación, entre otras virtudes. 

¿Qué son los flavonoides?

Los flavonoides son compuestos de bajo peso molecular que están presentes en gran cantidad de vegetales. Forman parte del gran grupo de los compuestos fenólicos, y se han identificado hasta más de 4.000. Estas sustancias pertenecen al metabolismo secundario de las plantas, es decir que no participan de actividades indispensables para la vida, como la fotosíntesis, la asimilación de nutrientes o el transporte de solutos. No obstante, son de gran utilidad ya que presentan propiedades antifúngicas y bactericidas, responden a la luz y controlan los niveles de auxinas, un grupo de fitohormonas que se encargan de regular el crecimiento y la diferenciación de las plantas. 

Además, los flavonoides también son capaces de fijar metales como el hierro y el cobre y aumentar la coloración de las hojas y las flores. Esta segunda función es un hecho que, según los expertos, podría contribuir a que la polinización se realice con éxito. Por este motivo, se puede afirmar que estas moléculas acostumbran a encontrarse en las hojas, aunque también pueden concentrarse en algunos tubérculos como es el caso de la cebolla.

El ser humano no puede producir por sí mismo este tipo de sustancias. En consecuencia, necesita adquirirlas a través del consumo de frutas y vegetales o mediante suplementación. 

Estructura química de los flavonoides

La estructura molecular de los flavonoides se sostiene por un esqueleto común de difenilpiranos que está compuesto por dos anillos de fenilos A y B enlazados a través de un anillo C de pirano. Muchos de dichos flavonoides se hallan en vegetales y frutos en forma de beta-glicósidos.

Los flavonoides se metabolizan en el hígado como vía principal y el colon. La parte que no se aprovecha se excreta por la orina.

Tipos de flavonoides

Las variedades de flavonoides se clasifican según sus variaciones estructurales. Se destacan cinco grupos distintos debido a su interés farmacológico:

  • Flavonas: derivadas de la benzo-pirona, poseen un grupo carbonilo en posición cuatro del anillo C, además de carecer del grupo hidroxilo en posición C3. La diosmetina sería un ejemplo de este grupo. Las hojas de ginkgo biloba contienen flavonas además de otros activos del mismo tipo.
  • Flavonoles: entre los más conocidos se encuentran la silimarina, que es una mezcla de flavanolignanos, el rutósido o rutina y la quercitina, que cuentan con un grupo carbonilo en posición 4 y un grupo -OH en posición tres del anillo C.
  • Flavanonas: dentro de este grupo, se incluyen compuestos como el liquiritósido y el isoliquiritósido que se hallan dentro de las raíces y rizomas de regaliz, la naringenina y la hesperidina, procedente del pericarpo de varios cítricos.
  • Isoflavonoides: han demostrado propiedades antivirales, bactericidas y antimicóticas además de ejercer una acción estrogénica leve. Actúan como agonistas estrogénicos hasta el punto que, cuando las concentraciones son altas, los niveles de bioactividad de dichas isoflavonas son semejantes al estradiol. Los más conocidos son la genisteína y la daidzeína, ambos procedentes de la semilla de soja.
  • Antocianósidos: son heterósidos de los cuáles sus aglicones derivan del ión flavilio. Una de sus características más llamativas es la intensa gama de colores del rojo al morado oscuro que brindan a las flores y los frutos de diversos vegetales. Algunos de sus beneficios son ayudar a desinflamar, producir la apoptosis de células cancerosas, proteger el sistema cardiovascular y ser una fuente de antioxidantes. Las moras y los arándanos son frutos ricos en este compuesto.

Beneficios de los flavonoides sobre la salud humana

Algunos de los beneficios que aportan los flavonoides se han estudiado ampliamente y a través de los estudios se han podido demostrar.

Son una fuente de antioxidantes

Probablemente sea una de sus cualidades más conocidas y estudiadas. Con el tiempo, se ha podido demostrar que los flavonoides pueden unirse con polímeros biológicos como enzimas, transportadores de hormonas y ADN; quelar iones metálicos, catalizar el transporte de electrones y depurar radicales libres.

La estructura química de los flavonoides les permite interactuar con las especies reactivas de oxígeno y nitrógeno mediante la transferencia de electrones y el traslado de un átomo de hidrógeno. 

Por otro lado, estudios in vitro han dejado patente que la quercetina, catequinas y cianidinas pueden capturar especies reactivas de oxígeno y de nitrógeno. 

Actúan frente a microbios   

Estudios científicos han demostrado que los flavonoides actúan sobre microorganismos diversos, ya sea eliminándolos de manera directa como modificando o cambiando la función de estos mismos.

Algunos estudios han demostrado que los flavonoides son capaces de reducir de forma notable la formación de biopelículas que crean algunas comunidades de microorganismos para sobrevivir. Para que se dé este efecto, es necesario que la concentración de este compuesto sea parecida a la de un antibiótico de amplio espectro.

En ensayos in vitro, se ha visto que poseen un efecto inhibitorio del virus del herpes simple, el VIH y la hepatitis C. Los investigadores especulan que este efecto puede estar relacionado por la disminución de la actividad de la polimerasa.

Por último, resaltar que en las infecciones urinarias causadas por candida albicans los extractos acuosos con un alto contenido en rutina, ácido gálico y quercetina podrían mejorar el efecto del fluconazol.

Ayudan a rebajar la inflamación

Moléculas como flavonas y flavonoles tienen un efecto modulador sobre la inflamación y la inmunidad. La quercetina, por ejemplo, actúa sobre los leucocitos atacando a quinasas y fosfatasas.

Distintos estudios han comprobado la gran importancia que tienen los flavonoides en la inhibición de las enzimas precursoras de la síntesis de prostaglandinas en los procesos inflamatorios. Y ya no solo en este hecho, sino también en la cadena de acontecimientos moleculares que conducen a la inflamación.

Protegen contra el cáncer

Diversos estudios han demostrado que los flavonoides poseen efectos antimutagénicos, quimiopreventivos, antiproliferativos y anticarcinogénicos.

La quercetina, galato-3-epigalocatequina y el kaempferol son los flavonoides que se han estudiado más en las investigaciones sobre cáncer de mama y de pulmón. En este último, los tres compuestos mencionados podrían provocar la muerte celular de las células cancerígenas pulmonares H460.

Por otro lado, en experimentos in vitro se ha confirmado que la quercitina protege el organismo humano frente a células cancerígenas en el colon, las glándulas mamarias, ovarios, la zona gastrointestinal y la leucemia. La hipótesis que se tiene en cuenta en este caso es que dicho compuesto causa un aumento de las concentraciones intracelulares de glutatión mediante la regulación de la expresión de la enzima que limita su síntesis. 

Si se fija la vista en la prevención del cáncer de mama, la teoría apunta a que los flavonoides inhiben la actividad de la aromatasa, cosa que impide que los andrógenos se transformen en estrógenos.

Favorece el sistema cardiovascular

De nuevo, la quercetina es un flavonoide que ha dejado patente su efecto vasodilatador y antihipertensor tanto en animales como individuos hipertensos. Un estudio científico demostró que esta sustancia también pudo bajar la presión arterial en ratas con resistencia a la insulina y síndrome metabólico por un lado, y por otro en ratas alimentadas con una dieta rica en grasas y sacarosa por el otro. No obstante, en animales normotensos no ejerce un efecto hipotensor. Este últim hecho también se ha demostrado en estudios clínicos en humanos. 

Es importante remarcar el poder antihipertensivo de la quercetina, sea cuál sea su origen, los niveles de estrés oxidativo, del óxido nítrico o el estado del sistema renina-angiotensina.

Por último, mencionar que este compuesto ha demostrado en modelos animales de hipertensión una reducción de la hipertrofia ventricular izquierda y la protección de la función endotelial, la estructura y la función renal.

Tiene acción ansiolítica y ayudan en la memoria y el aprendizaje

Estudios científicos han demostrado que los flavonoides interactúan con los sistemas esenciales de neurotransmisión cerebral, mejoran el funcionamiento neuronal y modulan la actividad de diferentes enzimas en las cascadas de señalización de los procesos memorísticos y de aprendizaje.

Algunos tipos de flavonoides también podrían ser importantes a la hora de recuperar la homeostasis de óxido-reducción en enfermedades degenerativas como la demencia o el Alzheimer. También en las fallas de la memoria y el aprendizaje, caracterizadas por mostrar un estrés oxidativo celular alto.

A principios de los 2.000, investigaciones realizadas por Matsuzaki et al. describieron como los efectos antioxidantes de la nobiletina, un tipo de flavonoide que se halla en la piel de mandarinas y naranjas, tiene un mecanismo de acción neurotrófico, es decir que favorece el desarrollo, crecimiento y funcionamiento neuronal. Más concretamente revirtió la pérdida de memoria inducida por la proteína beta-amiloide además de mejorar la memoria olfativa de ratas bulbectomizadas. 

Señalar que el descubrimiento de los efectos de los flavonoides sobre el sistema nervioso central está ligado con el descubrimiento de los receptores GABA o ácido gama amino butírico. Esta novedad implicó la búsqueda de sustancias cerebrales endógenas que se unan a este receptor y de moléculas afines. Más tarde, ya en 1983, Medina, Paladini y otros colaboradores aislaron la flavona crisina y la apigenina de la pasiflora y la manzanilla tienen propiedades ansiolíticas en modelos de conducta de ratones.
Tras el descubrimiento de Paladini, que además de aislar ambos flavonoides también demostro que poseen una similitud estructural, afinidad y de respuesta farmacológica con las benzodiazepinas, se han publicado más de seis mil artículos científicos.

Bibliografía

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