Hierbas para dormir, opción natural frente a las benzodiazepinas

El insomnio y la ansiedad son dos problemáticas muy comunes en nuestra sociedad moderna que muchas veces van de la mano. Existe una amplia variedad de fármacos que ayudan a calmar el cuerpo y conciliar y mantener el sueño pero, como en tantos otros problemas de salud, también se puede recurrir a la fitoterapia. Las hierbas para dormir son una opción más natural y, además, gozan de una seguridad mayor.

¿Qué son los sedantes?

Los medicamentos sedantes se incluyen dentro del grupo de los psicotrópicos y se caracterizan por deprimir el sistema nervioso central (SNC), induciendo a la persona a un estado de calma y relajación. Esta característica los hace muy útiles para manejar la ansiedad y conciliar el sueño.

“Es muy importante tener en cuenta que los medicamentos sedantes no son la solución definitiva a un problema de ansiedad o insomnio, sino un alivio de dichos síntomas.”

En dosis más altas, los sedantes pueden producir mareo, confusión, dificultad para hablar, falta de coordinación muscular e incluso afectar a la memoria. Sus efectos se ven intensificados bajo el alcohol. El paciente medicado debe abstenerse de la bebida durante el tratamiento para prevenir efectos no deseados o accidentes.

Los hipnóticos son aquellos que inducen al sueño y ayudan a mantenerlo. La depresión que genera en el SNC es más pronunciada que la que causan los sedantes.

Tipos de sedantes que podemos encontrar

Dentro de los medicamentos sedantes se encuentran tres grandes grupos:

Benzodiacepinas

Actúan aumentando la actividad del GABA. Sus efectos principales sobre el organismo son ansiolítico, hipnótico, miorrelajante, anticonvulsivo y amnésico. Son un fármaco seguro si se toman solas. La situación cambia si se acompañan con alcohol u otras sustancias sedantes, ya que la mezcla podría provocar el coma o la muerte. Algunos ejemplos son midazolam, flurazepam, diazepam, alprazolam, lorazepam entre otros.

Otro aspecto negativo de las benzodiazepinas que se debe mencionar es su potencial adictivo en periodos muy cortos. Un mal diagnóstico puede llevar a la persona a sufrir:

  • Efecto rebote de los síntomas.
  • Tolerancia. Más dosis para el mismo efecto.
  • Síndrome de abstinencia.
  • Dependencia, como comentábamos anteriormente.

A pesar de los riesgos, su uso justificado con el seguimiento adecuado puede ayudar muchísimo a la persona que lo necesita.

Sedantes no benzodiazepínicos

Este grupo de medicamentos está compuesto sobre todo por los llamados fármacos Z. Se utilizan en especial para tratar el insomnio debido a sus propiedades hipnóticas. Lo forman el zolpidem, la zoplicona y el zaleplon. Entre sus cualidades, se observa que no alteran las fases por las que atraviesa el cerebro mientras duerme, son más seguros, menos adictivos y alteran menos que las benzodiacepinas las funciones psicomotoras del cuerpo. Aun así, su consumo no debe tomarse a la ligera, ya que, pueden provocar efectos adversos similares a éstas si se abusa.

En este conjunto, también se incluyen otros ansiolíticos como la buspirona, isapirona o gespirona.

Barbitúricos

Provienen de derivados del ácido barbitúrico. Tienen efecto sedante, analgésico e hipnótico. Como las benzodiazepinas, los barbitúricos penetran en nuestro cerebro y afectan al neurotransmisor GABA. El resultado es la predominancia de un estado de calma, dado que los mensajes estresantes que emite el cerebro se cortan. También se ralentiza la actividad pulmonar y cardiovascular, entre otras afectaciones tanto a corto como a largo plazo.

Con el tiempo, su uso ha ido decayendo debido a su potente capacidad adictiva y a la larga lista de efectos secundarios que provocan. En su lugar, los médicos han apostado por las benzodiazepinas. Son más seguras y por sí solas no producen la muerte.

Algunos ejemplos de barbitúricos son el mefobarbital, el fenobarbital y el pentobarbital.

Fitoterapia, una alternativa para la deshabituación de las benzodiacepinas

El momento de abandonar las benzodiacepinas puede llegar a ser todo un reto. Tras una temporada en tratamiento por ansiedad o insomnio, es muy posible que el paciente haya desarrollado algún tipo de dependencia al medicamento. Eso se acentúa no solo con el periodo de tiempo que se están tomando, sino también por la potencia y la dosis. Las de vida media-corta acostumbran a generar más que las de media vida-larga a causa del efecto rebote.

Según la Sociedad Española de Fitoterapia (SEFIT), la fitoterapia es una gran aliada a la hora de apoyar la retirada de este tipo de fármacos en el proceso de curación. Debe realizarse de una manera gradual, tal y como indique el médico. De forma paralela, junto a las medidas higiénicas de sueño y la terapia psicológica oportuna para manejar el estrés o ansiedad, se pueden administrar preparados fitoterápicos con el objetivo de reducir la ansiedad durante la hora de acostarse y el insomnio.

Plantas más populares para el insomnio y la ansiedad

Las plantas medicinales con efectos sedantes son muy populares y fáciles de encontrar tanto en farmacias, herbolarios como en supermercados, sobre todo en forma de infusión en estos últimos. En la farmacia podremos hallar más variedad de productos y formulaciones. A continuación, se exponen las plantas más conocidas para esta menester:

Raíz de Valeriana (Valeriana officinalis)La valeriana es una planta muy útil para dormir.

La raíz de valeriana contiene aminoácidos, como el gamma-aminobutírico (GABA), glutamina y arginina; flavonoides, lignanos, trazas de alcaloides y aceite esencial en un 0,3% y un 1%, el cual contiene monoterpenos, sesquiterpenos y ácidos sesquiterpenos.

La valeriana causa un aumento de la concentración de GABA en el espacio sináptico, tal y como han demostrado distintos estudios científicos. El ácido valerénico y acetoxivalerénico son considerados los responsables de dicha acción. Por ello se le atribuye propiedades sedantes e hipnóticas. En el aceite esencial, la valeranona tiene efectos sedantes también en animales.

Para notar mejoría, es necesario tomarla de dos a cuatro semanas. No da efectos secundarios ni presenta riesgo de dependencia.

  • Dosis: en adultos, de 1 a 3 g media hora antes de ir a dormir. Niños de 3 a 12 años solo por prescripción médica.

Passiflora (Passiflora edulis)La pasiflora es una hierba muy útil para dormir en infusión.

De la pasiflora, se emplea la parte aérea desecada. Contiene hasta un 2,5% en flavonoides, vitexina, orientina, entre otros. Maltol, en un 0,05%, trazas de alcaloides indólicos, tras de heterósidos cianogénicos, trazas de aceite esencial y fitosteroles.

Estudios en animales han probado que el extracto hidroalcohólico de pasiflora posee propiedades ansiolíticas, mientras que el acuoso, sedantes. Otros estudios determinan que el extracto metabólico tiene acción antiespasmódica y antitusiva.

El extracto de pasiflora inhibe dependiendo de la dosis la unión de los antagonistas específicos a sus receptores GABAA y GABAB.

  • Dosis: para infusión sedante, de 2 a 4 g en 150 ml de agua de tres a cuatro veces al día. La última, antes de irse a dormir.

Lúpulo (Humulus lupulus L)El lúpulo es una planta muy útil para dormir junto a la valeriana.

Del lúpulo, se utiliza la flor en fitoterapia. Cuenta con principios amargos derivados prenilados del floroglucinol, flavonoides, aceite esencial y proantocianidinas. Su uso tradicional ha sido como tranquilizante, pero se desconocen los principios activos que lo causan. Sus efectos mejoran notablemente si se combina con la valeriana.

Los principios amargos le confieren propiedades aperitivas y bactericidas.

  • Dosis: en adultos, 0,5 g de droga de 2 a 4 veces al día.

Amapola de california (Eschscholzia californica)

La parte que se utiliza de la amapola de california es la sumidad florida. Como su nombre indica, es originaria de California y el norte de México. Es rica en alcaloides mezclados de una manera muy compleja. La composición varía dependiendo de cada órgano. También cuenta con heterósidos flavónicos, heterósidos cianogenéticos y la escolciaxantina, colorante carotenoide.

Los estudios farmacológicos han validado su uso tradicional como analgésico y sedante. Asimismo, investigaciones en ratones muestran una disminución de la motilidad espontánea, el alargue del sueño y los espasmos.

  • Dosis: para adultos, 480 – 600 mg por dosis 30 o 60 minutos antes de irse a dormir.

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