Tratamiento para los hongos en los pies: fitoterapia

En verano, es muy común acudir a la playa o la piscina, lugares húmedos que facilitan la transmisión de patologías cutáneas tales como el pie de atleta. Esta molestia se caracteriza por enrojecimiento, hinchazón y picor en la zona. Desde luego, se puede tratar con fitoterapia.

¿Qué es el pie de atleta?

El pie de atleta es un tipo de infección cutánea causada por hongos que afecta de manera específica a los pies. Entra dentro de la llamada tiña, nombre que engloba este tipo de infecciones fúngicas que pueden afectar a distintas partes de la piel del cuerpo. Algunos ejemplos de infecciones fúngicas serían:

  • Tiña del cuerpo: se caracteriza por presentar erupciones cutáneas en forma de anillos de borde rojo y centro más claro. Suele afectar al tronco, la cara y las extremidades.
  • Tiña inguinal: en este caso, los hongos crecen en los pliegues de la ingle, la parte superior de los muslos y las nalgas, produciendo placas rojas de borde definido. Como en los demás casos, produce picor y escozor.
  • Tiña en la cabeza: las placas se hallan en el cuero cabelludo u otras zonas pilosas, como las cejas o pestañas, y provocan lesiones escamosas, rojas e inflamadas. Además, la zona pierde cabello.
  • Tiña de la mano: parecida al pie de atleta, puede presentarse de dos maneras distintas: en forma de xerosis, engrosamiento del estrato córneo y fisuras o con lesiones pequeñas en forma de eccema en el dorso de la mano.

Las especies responsables de la tiña son en su mayoría Epidermophyton, Trichophyton y Microsporum, todas filamentosas y afines a nuestros tejidos ricos en queratina.

¿Cómo reconocer un caso de pie de atleta?

Esta infección se desarrolla la mayoría de las veces en la zona interdigital, aunque también puede aparecer en los talones o la planta. Sus síntomas se caracterizan por el enrojecimiento de la zona interna del pie, escozor, picazón, descamación, grietas tanto entre los dedos como en las plantas o incluso ampollas de pequeño tamaño que supuran.

Por otro lado, la piel puede lucir de color muy pálido y expeler un olor desagradable.

Formas de contagio

Como otras infecciones de carácter bacteriano y viral, los hongos se contagian a través del contacto directo entre las pieles de una persona sana y otra infectada. Del mismo modo, al tocar una parte contaminada del propio cuerpo con otra saludable, se puede expandir la tiña a otras zonas corporales. Los animales domésticos pueden propagar la micosis cuando se acarician o cepillan.

El pie de atleta también se puede contagiar con el contacto continuo con superficies infectadas, como serían las duchas comunitarias, piscinas, vestuarios… también a través de objetos personales como toallas, calcetines, peines etc. 

Prevención

Es posible evitar el contagio de pie de atleta sin grandes complicaciones. Tan solo será necesario seguir los consejos sencillos que compartimos a continuación:

  • Mantener la piel limpia y seca.
  • Descartar cosméticos o productos de higiene fuertes y agresivos para la piel.
  • Evitar compartir toallas, ropa o incluso peines que hayan estado en contacto directo con la piel.
  • Utilizar zapatillas de baño o chancletas en vestuarios y piscinas.
  • Asegurarse de secar bien aquellas zonas del cuerpo que tienden a infectarse, como los dedos de los pies o los pliegues de la piel, como las ingles.
  • Calzarse con zapatos y calcetines que transpiren. Es importante evitar la maceración de los pies con el sudor.
  • Del mismo modo, evitar vestirse con ropa poco transpirable.
  • Si se tienen mascotas, acudir a revisiones veterinarias periódicas para evitar que puedan transmitir enfermedades, entre ellas las infecciones fúngicas.
  • Desinfectar y curar las heridas cutáneas con cuidado.
  • Hidratar la piel con frecuencia, ya que eso la hace más resistente. Es muy importante que la crema se absorba bien antes de vestirse o calzarse.

Medicamentos de síntesis para el pie de atleta

La medicina convencional se sirve de distintos recursos para tratar este problema. En su mayoría se emplean productos tópicos cuando la infección se produce en la piel. Para los casos más graves o cuando tratar la infección solo con los tópicos es insuficiente, se recurre a los medicamentos sistémicos. Ambos pueden administrarse de forma oral o parenteral, como por ejemplo una inyección.

Existe una gran cantidad de productos antimicóticos de venta libre que se pueden adquirir en la farmacia. Los dos fármacos más habituales son: 

  • Clotrimazol al 1%: actúa alterando la barrera celular del hongo. Debe aplicarse dos veces al día de tres a cuatro semanas.
  • Bifonazol al 1%: actúa también sobre la membrana del hongo, de forma que impide su crecimiento. Debe emplearse de dos a tres semanas.

Fitoterapia para el pie de atleta

Tratándose de una patología menor, la fitoterapia puede ser de gran ayuda para erradicar los hongos de los pies o calmar los síntomas. Incluso puede utilizarse como alternativa a los medicamentos de síntesis. En este caso, el formato más efectivo será el aceite esencial debido a su concentración, el cual se diluirá en un aceite vegetal o alcohol para evitar dermatitis de contacto u otras reacciones o irritaciones.

A continuación, se describirán las plantas más adecuadas:

Árbol del té (Melaleuca alternifolia)

El árbol del té es originario de Australia. Puede llegar a medir hasta seis metros de altura y hasta cuatro y medio de anchura. Tiene hojas de forma elíptica, colocadas de forma alterna coloreadas de verde oscuro a grisáceo. Sus flores crecen en racimos. La parte que se aprovecha con fines medicinales son las hojas y las partes terminales de las ramas.

El principio activo que se utiliza en esta planta en particular es el aceite esencial, el cual está compuesto por terpinen-4-ol, gamma-terpineno y 1,8-cineol en su mayoría, aunque también cuentan con alfa-terpineno, alfa-terpineol, terpinoleno, alfa-pineno, p-cimeno y aromadendreno.

Dichos componentes otorgan al aceite esencial de árbol del té propiedades antifúngicas, antibacterianas, antivirales, antiprotozoarias, antiinflamatorias y antioxidantes. Tal y como concreta Fitoterapia.net, actúa contra levaduras, dermatofitos y demás hongos filamentosos, como candida albicans

Está especialmente indicado para afecciones de la piel, ya que por vía oral puede provocar efectos neurotóxicos, como ataxia y somnolencia.

  • Posología: Preparados con un 10% de aceite esencial. Empapar en un algodón y aplicar de una a tres veces al día.

Canela (Cinnamomum verum)

La canela es un árbol que proviene de las zonas tropicales de Asia, más concretamente de Sri Lanka. Pertenece a la familia de las lauráceas, y alcanza entre los 10 y 15 metros de altura. Sus flores son de color verdoso y dan unas bayas de color púrpura que tienen forma de garrote.

La parte que se utiliza tanto para fines medicinales como culinarios es la corteza desecada de las ramas más jóvenes, todavía tiernas. El aceite esencial es otra de sus preparaciones más conocidas dentro de la Farmacopea europea, tal y como comentan en Fitoterapia.net. Entre sus componentes principales se halla el cineol hasta un 3%, linalol, beta-cariofileno, safrol, trans-aldehido cinámico, eugenol, cumarinas, trans-2-metoxi-cinnamaldehido y bencibenzoato.

La canela tiene múltiples acciones positivas para el organismo si se administra vía oral, ya que tiene efecto antiglucemiante, eupéptico, carminativo, espasmolítico, emenagogo, mucolítico y afrodisíaco. 

Aplicada por vía externa, ejerce como fungistático y antibacteriano.

  • Dosis: 60 gotas de aceite esencial de canela en 100 ml de aceite vegetal. Aplicar con un algodón en la zona afectada tres veces al día.

Clavo (Syzygium aromaticum)

El clavo de olor es un árbol proveniente de las islas Molucas, situadas en Indonesia, que se cultiva desde Madagascar hasta Tanzania. Pertenece a la familia de las Myrtaceae, y puede llegar a medir 12 metros de alto. Su corteza adquiere un color grisáceo, y sus hojas, opuestas y de forma oblanceolada, son aromáticas. Sus flores son hermafroditas, con una corola de color púrpura pálido.

La parte que se utiliza para fines medicinales y culinarios es el botón floral desecado. Su componente principal es el aceite esencial, que está compuesto en su mayor parte por eugenol en un 80-85%. También cuenta con acetato de eugenilo y beta-cariofileno. También cuenta con C-glucosilcromonas, como la bioflorina e isobiflorina, taninos como la eugeniina y fitosteroles.

Además de demostrar su actividad antibacteriana, el aceite esencial de clavo inhibe el crecimiento de hongos filamentosos y levaduras como Candida albicans y C. neoformans. El extracto acuoso también impide el crecimiento de Helicobacter pilori.

Dadas sus propiedades antiinflamatorias y anestésicas locales, esta última debido al eugenol, tanto la EMA como la ESCOP aprueban su uso para inflamación o dolor de la cavidad oral.

  • Posología: de 1 a 2 gotas de aceite esencial por 10 gotas de aceite vegetal y aplicar de dos a tres veces al día.

Limón (Citrus limon)

El limonero, árbol del que se origina el limón, tiene un origen exacto que desconocemos. Pertenece a la familia de las Rutaceae, mide de tres a seis metros de altura y cuenta con hojas alargadas y grandes, con una espina nacida en su base. Sus flores son blancas, pero por la parte exterior adquieren un color rosado. Su fruto, el limón, es la parte de la planta que, en este caso, se utiliza con fines medicinales. Más concretamente, la parte externa del pericarpio, que es donde se encuentra su aceite esencial.

Los elementos que componen el aceite son limoneno en su mayoría junto con beta-pineno y gamma-terpineno. Luego vendrían los aldehídos monoterpénicos como el geranial, neral y citronelal, cumarinas, flavonoides, vitamina C, principios amargos y fibra dietética.

El citral presente en el aceite esencial de limón es antifúngico. Por su parte, los flavonoides tienen propiedades venotónicas y vasoprotectoras, mientras que la vitamina C y los citroflavonoides ejercen como antioxidantes y captadores de radicales libres.

A nivel tópico, el aceite esencial de limón se ha utilizado para pie de atleta, acné, dermatitis seborreica, picaduras de insecto, entre otras molestias.

  • Posología: de 1 a 2 gotas de aceite esencial por 10 gotas de aceite vegetal y aplicar de dos a tres veces al día.

Bibliografía

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