Cómo ayudar a curar las aftas en la boca con fitoterapia

Las llagas en la boca pueden llegar a ser muy molestas, ya que provocan dolor al comer y/o al hablar. Cuando son menores, desaparecen por sí solas a las dos semanas, no hace falta que se aplique un tratamiento. No obstante, las plantas medicinales pueden contribuir a curar las aftas en la boca y promover el bienestar de la persona calmando el dolor y acelerando la cicatrización.

¿Qué son las aftas bucales?

Las aftas bucales son lesiones, generalmente pequeñas y superficiales, que aparecen en las partes blandas de dentro de la boca o las encías. No son contagiosas, pero pueden producir mucho dolor tanto al hablar como al comer.

Estas ulceraciones tienen forma redonda con el centro de color amarillo, blanco o grisáceo, debido a la necrosis de los tejidos. Sus bordes con el tejido sano es rojizo, brillante e inflamado. Aparecen a causa de vasculitis leucocitoclástica, un trastorno autoinmunitario que afecta a los pequeños vasos sanguíneos provocando inflamación y la destrucción de los mismos.

Por lo general, desaparecen por sí mismas en un plazo de siete a catorce días, es importante saber identificar qué tipo de afta afecta al paciente para realizar las recomendaciones oportunas. Si es caso, lo más oportuno será derivar al médico.

Tipos de llagas en la boca

Aunque en este artículo se tratarán las aftas menores, es importante saber reconocerlas bien para descartar otro tipo de lesiones que requieran otro tipo de tratamiento, como el pénfigo, liquen plano, herpes etc. Según explican artículos científicos, hay un exceso de diagnóstico de este tipo de afecciones bucales.

Aclarado este punto, ¿cuáles serían las tres formas clínicas en las que se manifiestan las aftas bucales?

  • Aftas menores: miden menos de un centímetro de diámetro y acostumbran a ser dolorosas aun no tener un efecto perjudicial para la salud.
  • Aftas miliares o gigantes: este tipo de llaga sobrepasa el centímetro de diámetro y, como las menores, cursan con dolor, pero más intenso. Cuestan más de curar, llegando a sobrepasar el mes, y pueden dejar cicatriz. En este caso, será adecuado derivar el paciente al médico o dentista.
  • Estomatitis aftosa herpetiforme: son aftas muy pequeñas de forma irregular que miden de uno a tres milímetros de diámetro y se agrupan en racimos muy parecidos a los del herpes simple. Son dolorosas, y aparecen normalmente en mujeres de la tercera edad. Las personas que lo sufren tienen de dos a cuatro recidivas por año. Esto se denomina aftosis simple. La aftosis compleja se produce cuando se generan nuevas lesiones mientras cicatrizan las viejas o si son úlceras asociadas a enfermedades complejas. 

En cuanto a la frecuencia, las aftas pueden aparecer una vez o varias

  • Aftosis bucal recidivante: se caracteriza por la aparición de más de una llaga, sean grandes o pequeñas, en episodios agudos al menos tres o cuatro veces al año. Pueden afectar al estado psicológico de la persona y a su alimentación a causa del dolor. Por otro lado, también pueden ser la antesala de patologías digestivas como la Enfermedad de Crohn, rectocolitis hemorrágica o la enfermedad de Behçet.

También se deben mencionar las aftas que aparecen fruto de una patología o enfermedad. Lo que se podría denominar como un síndrome aftoso. El más conocido es:

  • Enfermedad de Behçet: se trata de una enfermedad sistémica inflamatoria que evoluciona con sintomatología que en apariencia no está relacionada entre sí. Uno de estos síntomas es la aftosis bucal recidivante, con un mínimo de tres episodios agudos al año. Otros síntomas asociados son las llagas recurrentes en los genitales o la inflamación ocular.

Síntomas y signos que presentan las personas con aftas bucales

Los síntomas más característicos que padecen las personas con aftas bucales son:

  • Aparición aguda.
  • Dolor intenso al comer o hablar.
  • Sensibilidad al calor o al frío.
  • Inflamación de la zona afectada.
  • Ardor o picazón.

¿Por qué aparecen las aftas?

Las causas por las que se produce una afta en la boca son todavía poco claras. No obstante, se relacionan diversos factores en su aparición.

  • Mordeduras por accidente mientras se come, prótesis dentales mal puestas u otro tipo de lesiones.
  • Limpiezas dentales agresivas, utilizar lauril sulfato de sodio.
  • Sensibilidad o alergias alimentarias, como sería por ejemplo el chocolate, el café, las fresas, el huevo o los frutos secos.
  • Cambios hormonales, como podría ser la menstruación.
  • Déficits nutricionales, como la vitamina B12, hierro o ácido fólico.
  • Estrés y ansiedad.
  • Virus y bacterias, como podría ser, por ejemplo, helicobacter pylori.
  • Algunas enfermedades y trastornos también pueden favorecer la aparición de llagas en la boca, como la celiaquía, la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa, la enfermedad de Behçet, como se menciona anteriormente, o el VIH.

Tratamiento más adecuado con fármacos convencionales

Este tipo de molestias desaparecen sin tratamiento. No obstante, se puede recurrir a productos que calmen el dolor y la inflamación de forma tópica. La solución más sencilla que se puede recomendar es enjuagarse la boca con sal, pero también existen otras opciones:

Para adormecer la zona se puede optar por lidocaína al 2%, sucralfato como colutorio dos o tres veces al día; finalmente, si la lesión es más grande o molesta, el facultativo podría sugerir emplear un colutorio de clorhexidina o dermocorticoides tópicos sobre la llaga.

Fitoterapia para las llagas en la boca

El papel de la fitoterapia sobre las llagas en la piel es el de ayudar a cicatrizar las heridas y evitar que se infecten. Para lo primero, será ideal apostar por plantas ricas en taninos. Para lo segundo, plantas con propiedades antisépticas.

Agrimonia (Agrimonia eupatoria L)

La agrimonia es una planta que aparece en setos, ribazos o en los bordes de los cultivos y bosques, normalmente de encinas y robles. Puede vivir varios años, llegando a alcanzar hasta el metro de altura. Su época de floración es a finales de primavera, en mayo. Son de un amarillo brillante, con un cáliz en forma de campanita, cinco pétalos y numerosos apéndices.

La sumidad florida es aquella parte de la planta que se utiliza con fines medicinales. Sus compuestos principales son los taninos, de un 3 a un 11%, los cuáles están concentrados en su mayoría (proantocianidinas); elagitaninos en una pequeña proporción y trazas de galotaninos. También cuenta con flavonoides en un 1%, incluyendo glucósidos de quercetina, luteolina, kempferol y apigenina. Otras sustancias que lleva son polisacáridos (19,5%), minerales (7,3-7,9%), porciones pequeñas de ácido fenólicos y beta-sitosterol.

La abundancia de taninos de la planta, la hacen ideal para ayudar a detener el sangrado y como cicatrizante. De hecho, tanto la EMA como la ESCOP recomiendan su uso en formato de colutorio y gargarismos para las inflamaciones de las mucosas oro-faringeas.

  • Posología: para gargarismos, infusionar 1,5 g de la planta seca en 150 mL de dos a cuatro veces al día.

Caléndula (Calendula officialis)

La caléndula es una planta que no suele vivir más de dos años y que se encuentra con facilidad en la zona mediterránea, aunque también se ha extendido hacia otros países. Pertenece a la familia de las Asteraceae y la parte que se aprovecha para curar o mejorar es la flor desecada entera o troceada completamente abierta.

Entre sus componentes principales se hallan los flavonoides, saponósidos y alcoholes triterpénicos, carotenoides, polisacáridos, ácidos fenólicos, cumarinas y aceite esencial, este último entre el 0,1-0,4%. También cuenta con carotenoides, polisacáridos, ácido fenólicos, esteroles libres, heterósidos sesquiterpénicos, loliólido y taninos.

En términos generales, la caléndula tiene propiedades antiinflamatorias, cicatrizantes, inmunoreguladoras, antibacterianas, antimicóticas y antiparasitarias. En relación a su actividad antiinflamatoria, in vitro, se ha visto que un extracto acuoso de flor de caléndula estimula la angiogénesis y la inducción de la deposición de hialuronano. Los expertos sugieren que esta acción puede estar relacionada con la presencia de flavonoides y la inhibición de la actividad hialuronidasa.

Sus propiedades cicatrizantes se han podido comprobar en diversas especies animales.

La ESCOP y la EMA aprueban el uso de la flor en el tratamiento tópico de las inflamaciones cutáneas tanto de la piel como de las mucosas. Un ejemplo podrían ser las quemaduras solares o las pequeñas heridas. La Agencia Europea del Medicamento añade que esta planta también es adecuada para tratar las inflamaciones de la boca y la garganta.

  • Posología: para usar en forma de gargarismos, 1-2 g de flores en 150 mL de agua de dos a cuatro veces al día. 

Roble (Quercus)

El roble es un árbol del género Quercus, el cual incluye más de 600 especies distintas. Algunos ejemplos de ellas son los alcornoques y las hayas. Para reproducirse produce tanto flores masculinas como femeninas y su fruto, la bellota, cuenta con una sola semilla.

La parte de la planta que se utiliza para mejorar la salud es la corteza de las ramas jóvenes. Las sustancias que lo constituyen en mayor abundancia son los taninos, tanto condensados como hidrolizables. Otros de sus componentes son el sitosterol, resinas, pectinas, floroglucina y flavonoides.

Los taninos dotan al roble de propiedades astringentes y antiinflamatorias. En el extracto, se ha visto que también poseen poder antibacteriano, antiviral y antioxidante. 

Entre otros usos, la EMA recomienda el roble para afecciones leves de la mucosa oral.

Decocción de 20 g/L, para aplicar en forma de baño (total o parcial), lavados o como colutorio.

Es importante abstenerse de utilizarlo en el caso de infección o heridas abiertas.

  • Posología: para colutorio, preparar una decocción de 20 g por litro.

Árnica (Arnica montana)

El árnica es una hierba que mide de un palmo y medio hasta los dos palmos. Crece en bosques de coníferas húmedos del Pirineo, la cordillera cantábrica y las montañas de Galicia y el norte de Portugal. El brote no suele ramificarse. En el suelo, la planta crea una roseta basal sobre la cual la planta producirá en el tallo uno o dos pares de hojas. Su época de floración es a partir del mes de junio, aunque la variedad atlantica comienza en abril.

Los principios activos de esta planta se encuentran en la flor desecada. Los más importantes son las lactonas sesquiterpénicas del grupo pseudoguauánolido, entre un 0,2% y un 0,8%, ésteres de la helenalina y 11alfa,13-dihidrohelenalina junto a ácidos grasos de cadena corta; flavonoides, aceite esencial, monoterpenos, sesquiterpenos, ácido cinámico y derivados, cumarinas, poliacetilenos, xantofilas y trazas de alcaloides pirrolizidínicos.

Sus principales funciones son antiinflamatorias, analgésicas, antiagregante plaquetaria, antihistamínica y antibacteriana. La ESCOP recomienda el árnica sobre la piel para tratar esguinces, contusiones, picaduras de insecto, aftas o gingivitis.

Las lactonas sesquiterpénicas son tóxicas para el corazón. Por este motivo es primordial evitar tomarla. En uso externo, los preparados que se empleen deberán contener la planta muy diluída, ya que podrían causar reacciones alérgicas sobre la piel como edema y dermatitis vesicular.

También es primordial remarcar que utilizar árnica sobre heridas abiertas o úlceras sobre la piel del cuerpo puede provocar dermatitis edematosa.  

  • Posología: la Comisión Europea recomienda que para realizar enjuagues bucales se diluya veinte gotas de tintura de árnica en un vaso de agua.

Bibliografía

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