Plantas para un tratamiento natural de las varices

Las varices acostumbran a ser molestas, pero la mayoría de veces no representan un peligro para la salud. En este aspecto, las plantas pueden ayudar a calmar los síntomas potenciando la circulación y reduciendo el edema. De hecho, hay algunas que son muy famosas para este menester y se encuentran en la mayoría de formulaciones para este fin. En este artículo, se hallan cinco ejemplos.

¿Qué son las varices?

Las varices son dilataciones venosas causadas por un mal funcionamiento del retorno sanguíneo de las extremidades hasta el corazón. Las venas empujan la sangre hacia dicho órgano, y para ello se valen de unas válvulas que evitan que el torrente sanguíneo retroceda. Si estas válvulas venosas se debilitan y no cierran bien, es posible que la sangre se acumule en la zona.

Pueden hallarse en distintas partes del cuerpo, pero es mucho más frecuente en las piernas.

Causas de su aparición

Las alteraciones corporales exactas que llevan a padecer este problema todavía se están debatiendo, pero hay algunos factores que los expertos ya han podido dilucidar. Entre los que ya se han visto se encuentra la predisposición genética, válvulas que no funcionan bien, paredes vasculares debilitadas y un aumento de la presión intravenosa.

Como explica el artículo de revisión de Raetz et al., en la mayoría de los casos esta disfunción valvular es debida a una pérdida de elasticidad de la pared venosa y, tal y como se comentaba anteriormente, el fallo en el encaje de las valvas. El flujo sanguíneo tira para atrás, la presión sanguínea aumenta y con este panorama, las venas más grandes pueden retorcerse y alargarse.

Las venas varicosas podrían afectar las venas superficiales axiales, como la vena safena mayor, la vena safena menor o las más superficiales que dependen de ellas.

Tipos de varices

Los profesionales de la salud clasifican las varices, según su tamaño, en tres categorías distintas:

  • Telangiectasias o arañas vasculares: dilatación de venas pequeñas situadas dentro de la piel. Dilatadas, se puede apreciar su forma y recorrido. La mayoría de veces sólo representan un problema estético.
  • Varices reticulares: en este caso, las venas subcutáneas son las que se dilatan, hasta el punto que cuando se dilatan son palpables. Son más grandes que las arañas vasculares y, en ocasiones, pueden producir picor o pierna cansada.
  • Varices tronculares: se refiere a cuando los troncos principales del sistema venoso superficial o sus ramas se dilatan. Producen molestias y, además, pueden complicarse en forma de flebitis, sangrado o ulceración en último grado. 

Síntomas y signos de varices

Además de detectar su presencia, en el caso de las piernas también pueden ir acompañadas de otros síntomas y molestias, como la sensación de hinchazón, picor, pesadez, dolor tras estar sentado o de pie y rampas.

En cuanto a los signos, se registra hinchazón o edema, cambio del color de la piel alrededor de una vena, varicoflebitis, es decir venas que se han vuelto duras, dolorosas y calientes y sangrado, cuando las varices son muy grandes y superficiales.

Factores de riesgo que predisponen a padecerlas

Los factores de riesgo que se han detectado en las personas que padecen varices son:

  • Antecedentes familiares: el componente genético es muy importante a la hora de predecir si una persona padecerá varices. Si ambos padres las tienen, es muy probable que sus hijos también las desarrollen.
  • Edad avanzada: las varices van apareciendo de forma gradual con el paso de los años. Sus primeras manifestaciones suelen ser durante la adolescencia.
  • Sexo femenino: las mujeres tienen mayor prevalencia a sufrir varices que los hombres. Las hormonas tienen cierta responsabilidad de ello, ya que pueden tender a relajar las paredes venosas.
  • Aumento de la presión intraabdominal: el embarazo, la constipación o la obesidad pueden ejercer presión en las venas situadas en el abdomen y potenciar todavía más la creación de varices.
  • Sedentarismo: la contracción muscular que se produce en las piernas mientras se camina o hace ejercicio ayuda a que la sangre se desplace hasta el corazón. Por el contrario, pasar largos periodos de tiempo sentados o de pie favorece la creación de varices.

Tratamiento de las varices desde la medicina 

Desde la medicina convencional, el tratamiento más habitual para tratar las varices es mejorar la sintomatología y la calidad de vida del paciente. Para ello, su prescripción contra sus molestias atacará su desde varios frentes:

Medidas no farmacológicas

  • Medias compresivas: han demostrado ser muy eficaces para prevenir y tratar las varices y la insuficiencia venosa crónica, los profesionales incluso la consideran la mejor opción. En el tobillo y el pie es donde hacen un mayor efecto de vaciamiento para ayudar a drenar. Los masajes, la presoterapia y la fisioterapia también pueden ser efectivos.
  • Ejercicio físico: porque ayuda a reducir el sobrepeso y el sedentarismo, además que con cada contracción, los músculos bombean la sangre hacia el corazón. La sangre tiende menos a acumularse en las venas.
  • Frío: la reacción de las venas al frío es contraerse, cosa que contribuye a evitar el acúmulo sanguíneo en las extremidades. También ejerce un poder antiinflamatorio.
  • Reposo con las piernas elevadas: descansar con un cojín sobre los pies o las piernas levantadas ayuda a que la gravedad devuelva la sangre al corazón. No se recomienda a personas con insuficiencia cardíaca.
  • Flebotónicos: productos orales o tópicos indicados para mejorar la insuficiencia venosa. Muchos de los ingredientes activos provienen de la fitoterapia. Los principios activos principales que los conforman son los flavonoides, rutósidos, pyctogenol.
  • Antitrombóticos: solo se emplean en casos de trombosis venosa profunda, TVS y síndrome postflebítico.

Operaciones quirúrgicas

Las técnicas que se emplean en una operación de este tipo pueden ser destructivas o conservadoras. Esta contraindicado en personas con síndrome obstructivo profundo y se discute en diabéticos, muy fumadores y arteriopatía obliterante en las extremidades inferiores. 

Las técnicas destructivas serían la fleboextracción junto a aquellos métodos endovasculares que van por radiofrecuencia o láser. En cuanto a conservadores, que permiten preservar el uso de las venas, se incluyen la cirugía hemodinámica CHIVA y la colocación de clips endovasculares en las safenas para evitar reflujo.

Fitoterapia para las varices

La fitoterapia puede ayudar a las personas a mejorar el estado de sus varices. Es importante tener en cuenta, como se nos avisa desde el Hospital Clínic, que su eficacia es discreta y varía dependiendo de la persona. Algunos pacientes notan una mejora palpable de la pesadez, la hinchazón y las piernas cansadas, mientras que otros apenas sienten nada.

La prescripción de productos para las varices se realiza normalmente entre dos y tres meses en los casos sintomáticos, casi no afecta en la evolución de la enfermedad.

Aclarado este punto, las plantas con más activos útiles para esta afección son:

Castaño de indias (Aesculus hippocastanum L.)

Este árbol de treinta metros de altura crece salvaje en las montañas de Grecia, pero ya desde hace mucho tiempo que se ha exportado en tierra española. Sus hojas caducas son grandes y enfrentadas, compuestas de cinco a nueve gajos que se extienden hacia afuera desde un punto central, que las hacen parecer una mano abierta. Se cría en las avenidas y parques de las ciudades. Florece a partir de los quince años en el mes de abril, y los frutos aparecen entre finales de verano y principios de otoño.

Del castaño de Indias se utiliza tanto la corteza y la hoja como la semilla. Esta última es la parte de la planta que se emplea para patologías relacionadas con la insuficiencia venosa. Contiene saponósidos triterpénicos como la escina, responsable de su poder antiinflamatorio y vasoconstrictor, almidón, proantocianidinas, flavonoides y cumarinas.

La escina es la responsable principal de sus propiedades antiinflamatorias, debido a su interferencia con enzimas lisosomales, y venotónicas a causa del bloqueo de ciertas prostaglandinas. 

La escina muestra este tipo de propiedades gracias a un mecanismo molecular de mejora en la entrada de iones de calcio. Este hecho provoca un aumento de la tensión venosa, algo que se ha podido demostrar in vivo e in vitro.

  • Posología: Aplicar una capa delgada de extracto líquido (1:3,5-5, etanol 50%) de una a tres veces al día.

Ginkgo (Ginkgo biloba)

El ginkgo biloba es un árbol dioico y de hoja caduca originario de China, pero que en la actualidad también se cultiva en Japón, Corea, el suroeste de Francia y los Estados Unidos. Puede llegar hasta los 40 metros de altura, aunque no de forma rápida, ya que su velocidad de crecimiento es lenta. Sus hojas tienen forma bilobulada, y son la droga de la que se extraen los principios activos.

Entre sus componentes se hallan los compuestos flavónicos (0,5-1%) donde se incluyen los flavonoles libres como la quercetina o el kempferol, biflavonas derivadas de la apigenina, lactonas terpénicas y sesquiterpenos.

El ginkgo posee propiedades vasorreguladoras debido a la captación de radicales libres que ejercen los flavonoides y a la acción inhibidora del factor activador plaquetario de algunos diterpenos. Otras de las cualidades de posee es el aumento de la resistencia capilar, antiagregante plaquetaria, antioxidante, vasodilatadora y neuroprotectora.

Distintos experimentos tanto en humanos como animales han evidenciado el poder del ginkgo sobre el flujo sanguíneo del cerebro y la microcirculación. En animales se ha visto que puede ser beneficioso en infartos cerebrales o isquemia. En personas, que se mejora la reología sanguínea, la agregación plaquetaria, el metabolismo tisular y la permeabilidad de los capilares sanguíneos se reduce.

El ginkgo es más popular para mejorar la circulación cerebral que para las varices, pero también es muy útil para este menester, incluso para la celulitis, ya que la circulación también está implicada. 

Las personas que estén tomando anticoagulantes o antiagregantes plaquetarios deberán pautar la dosis y el tiempo de administración con su médico.

  • Posología: seguir las instrucciones del prospecto.

Rusco (Ruscus aculeatus)

El rusco es un arbusto perenne que alcanza el metro de altura. Sus hojas son ovaladas o lanceoladas, y acaban en punta. Sus frutos característicos son globulares y de color rojo, muy parecidos a las cerezas. Las flores, por el contrario, son pequeñas y discretas, tanto las masculinas como las femeninas. Aparecen en primavera. En la península se puede hallar en las partes con sombras en tierras de hasta 1.000 metros de altura.

Aquella parte que se emplea con fines medicinales es el rizoma. Está compuesto por saponósidos con agliconas esteroídicas, como ruscogenina, neo-ruscogenina, sales de potasio, flavonoides, como el rutósido y el hesperidósido y trazas de aceite esencial.

La sinergia entre saponósidos y flavonoides hacen que esta planta ejerza un efecto tónico-venoso sobre la unidad neuromuscular de la pared venosa. Añadir que la ruscogenina y los flavonoides también reducen la permeabilidad capilar.

Los saponósidos reducen el edema y actúan como antiinflamatorios.

En caso de estasis venosa, los flavonoides potencian la diuresis de una manera suave.

  • Posología: Una cuchara de postre por taza cada 8-12 horas.

Vid roja (Vitis vinifera)

La vid es una planta trepadora que puede alcanzar hasta los seis metros de altura. Sus hojas son grandes, divididas en cinco gajos. Sus flores son hermafroditas, verdosas, con un cáliz ensanchado como un platillo, pequeños dientes y cinco pétalos. Las más precoces salen a partir del mes de abril.

La vid roja proviene de Asia, y crece en los márgenes de los bosques en el centro y sur de Europa, el norte de África y del suroeste de Asia. Aunque se emplean las semillas y su respectivo aceite, la parte interesante, en este caso, se halla en las hojas.

Las hojas de vid cuentan con activos como flavonoides, entre los que se hallan la quercetina, glucósidos o los taninos hidrolizables; antocianósidos y otros derivados polifenólicos.

Es antioxidante por las proantocianidinas, venotónico y vasoprotector. Estas dos últimas cualidades se producen gracias a que los antocianos y taninos estabilizan las paredes vasculares, además de reducir la permeabilidad y el edema.

La EMA recomienda la administración oral del extracto de hojas de vid para tratar la insuficiencia venosa crónica y sus síntomas. El tratamiento durará aproximadamente 12 semanas. La mejoría se podría notar a partir de la segunda.

Evitar su uso mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, ya que no se ha demostrado su seguridad. También personas que estén tomando anticoagulantes, o padezcan una úlcera péptica.

  • Posología: extracto seco 4-6:1, acuoso: 360-720 mg al día en 1-2 tomas en adultos o personas mayores.

Meliloto (Melilotus officinalis)

Esta hierba anual o bienal crece en la Península Ibérica de uno a seis palmos, dependiendo de la fertilidad del suelo. Cuenta con tres hojas denticuladas en rama y flores amarillentas y pequeñas agrupadas en racimos. Su fruto es una legumbre pequeña y ovoide con nervios transversales y una o dos semillas. La floración comienza en mayo y continúa todo el verano.

La parte de la planta que se utiliza con fines medicinales es la sumidad aérea. Contiene heterósidos como el melilotósido, los cuales se convierten en cumarinas por hidrólisis, flavonoides, sapogeninas, saponinas y ácidos fenólicos.

Estos activos dotan a la planta de una acción tonicovenosa, antiinflamatoria y vasoprotectora, estas dos últimas por la acción de los flavonoides, a la vez que disminuye la permeabilidad capilar.

Las cumarinas mejoran la circulación y ofrecen una mejor oxigenación tisular y, junto a los flavonoides, evitan o mejoran la formación de edema.

No se recomienda su administración junto a anticoagulantes orales.

  • Posología: para infusión, de 1 a 1,2 g dos veces al día.

Bibliografía

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