Plantas medicinales para la esquizofrenia, una ayuda natural

La esquizofrenia es una enfermedad mental extremadamente compleja de la que todavía no se conocen las causas a la perfección. El impacto que produce en la calidad de vida es muy grande, por ello es importantísimo que la persona afectada siga el tratamiento. Las plantas medicinales, como el ginkgo biloba o el ginseng, pueden ofrecer una ayuda muy valiosa para la enfermedad.

¿Qué es la esquizofrenia?

La esquizofrenia es una enfermedad mental de la que todavía se desconocen las causas exactas dada su enorme complejidad. Su característica más conocida y llamativa es la alteración de la realidad y las emociones del paciente, aunque también afecta al lenguaje y la cognición.

Sus síntomas suelen aparecer en la juventud, entre los 16 y 25 años de edad. Afecta a ambos sexos por igual, pero en los hombres acostumbran a manifestarse antes que en las mujeres.

Origen de la esquizofrenia: alteraciones y factores de riesgo

De momento no existe una causa clara e inequívoca para establecer un diagnóstico. Los expertos la atribuyen a modificaciones bioquímicas, estructurales y funcionales del cerebro. La suma de todos los componentes da como resultado un desarrollo anómalo del cerebro que afecta la conectividad cerebral y la función de diversos sistemas de neurotransmisión. Los dos más importantes, según se ha podido comprobar mediante la investigación, son el sistema de la dopamina, que se encarga de la actividad motora o el estado del ánimo y el sistema del glutamato, el neurotransmisor excitador principal. Aun así, todavía queda mucho camino por recorrer para verificar y esclarecer los desencadenantes y el mecanismo de la enfermedad.

Tampoco es posible obtener un veredicto irrevocable de que se padece esquizofrenia mediante las pruebas diagnósticas a pesar de todos los avances que se han producido durante estos últimos tiempos. 

Alteraciones que presentan las personas con esquizofrenia

Alteraciones bioquímicas

Una de las hipótesis sobre las causas de dicha afección que más ha apoyado la comunidad científica es el desequilibrio de la dopamina, ya que un exceso de la misma produciría síntomas relacionados con la psicosis. A su vez, una disminución de la función normal de este neurotransmisor en la vía mesocortical, la cual regula el sistema de recompensa natural del cerebro, contribuiría a que aparezcan o se intensifiquen los llamados síntomas negativos. La falta de motivación, los problemas en el lenguaje, la incapacidad de experimentar placer o los problemas sociales serían algunos ejemplos.

La teoría glutamatérgica ha tomado fuerza estos últimos tiempos. Plantea que una alteración en los mecanismos vinculados al glutamato puede ser tanto uno de los origenes de la enfermedad como de los síntomas negativos y los problemas cognitivos. El glutamato es un neurotransmisor capaz de actuar sobre cualquier neurona cerebral y que, en interacción con la dopamina, produce neurotoxicidad.

Estructura cerebral diferente

Otro rasgo que presentan algunos de los pacientes es la modificación de la estructura de su cerebro. En los escáneres, los expertos en neuroimagen pueden observar una disminución general del volumen cerebral con un aumento del volumen ventricular que ya se puede detectar en las primeras fases de la esquizofrenia. Otros cambios que se reflejan en los estudios son una reducción del complejo hipocampo-amígdala, la sustancia blanca de los lóbulos temporales, de la sustancia gris prefrontal, entre otros. 

Durante las fases activas de la esquizofrenia, la hipófisis, por el contrario, se ve agrandada, cosa que sugiere a los médicos una activación del eje hipotálamo-hipofisario-adrenal. Cuando la enfermedad está cronificada, se ve disminuida por la repetición de períodos hiperactivos.

Afectaciones en el funcionamiento cerebral

En el caso del funcionamiento del cerebro, las máquinas de neuroimagen han detectado una disminución de la función del córtex prefrontal cuando este realiza tareas cognitivas. Este hallazgo es uno de los más contrastados y que más se relacionan con la aparición y el desarrollo de la dolencia.

Se han realizado multitud de estudios científicos para establecer una relación clara entre la actividad cerebral y dicha dolencia, pero los resultados son dispares. Algunas de las explicaciones que se han dado a este fenómeno son su enorme complejidad.

Factores de riesgo

Además del componente bioquímico del cerebro, la experiencia clínica ha observado ciertos elementos asociados a la esquizofrenia. No son el origen principal de la misma, pero muchos de ellos están presentes en el paciente a la hora de establecer un diagnóstico. Hablamos de la predisposición genética y agentes ambientales diversos. 

Factores genéticos

Como se ha ido viendo a través de los años, la causa más probable de padecer esquizofrenia es hereditaria. Los hijos de dos personas afectadas tienen muchas más probabilidades de sufrirla que otra persona con un solo progenitor enfermo o un hermano. 

Desarrollo cerebral temprano

Tras la genética, los riesgos se sitúan durante el embarazo y el parto, aunque en bastante menor medida. Entre ellos se encuentran la edad de los padres, enfermedades durante el periodo de gestación como la toxoplasmosis, rubéola, gripe, bajos niveles de vitamina D o de hierro, virus herpes simplex tipo 2, pasar por una época de hambruna o incluso la muerte de un ser querido en el primer trimestre del embarazo debido al estrés que provoca. 

Durante el parto se consideran riesgosos problemas como la incompatibilidad de Rh, extracción con asistencia de aspiradora, hipoxia, o pre-eclampsia.

Otros factores ambientales 

El lugar de nacimiento y la estación también pueden afectar. Nacer durante el invierno confiere más riesgo, ya que tanto el bebé como la madre están más expuestos a infecciones.

Tener una enfermedad autoinmune, como la  Enfermedad de Crohn, artritis reumatoide o la hepatitis autoinmune pueden representar una posible causa.

Finalmente, y no menos importante, destacar que el abuso de sustancias como la marihuana durante la adolescencia puede propiciar la aparición de la enfermedad.

La genética combinada con alguna de las condiciones ambientales hacen mucho más fácil desarrollar la esquizofrenia. Remarcar que la herencia familiar es más decisiva que los demás supuestos.

Síntomas de la esquizofrenia

Los síntomas se inician en la adolescencia tardía, justo en el momento que las partes implicadas alcanzan su madurez funcional. La psiquiatría los divide en positivos, negativos, cognitivos y afectivos.

Síntomas positivos

Son aquellos que antes no estaban presentes en la vida del paciente y tienen que ver con la psicosis o distorsión de la realidad. En muchas ocasiones, son el detonante para una primera visita al especialista, tal y como detalla el Hospital Clínic de Barcelona en su monografía sobre la enfermedad. Se clasifican en:

  • Alucinaciones: la persona afectada ve o escucha cosas o personas que no son reales. También pueden afectar a otros sentidos.
  • Delirios: creencias que no son ciertas pero que el paciente percibe como auténticas. El entorno puede percibirlas incluso como irracionales.
  • Desorganización del pensamiento: El afectado hablará de una manera poco comprensible o repetirá el concepto, frase o una sílaba muchas veces. Si este síntoma evoluciona, las ideas no se desarrollarán bajo un orden lógico o semántico.
  • Desorganización de la conducta: la persona se muestra nerviosa o incluso violenta sin motivo. Cuando el comportamiento se acelera demasiado se puede experimentar un estado catatónico.
Síntomas negativos

Refieren a la pérdida de una capacidad que tenía antes la persona. Son de carácter crónico y suelen aparecer antes que los positivos, pero de manera más discreta. Aún así, su impacto en la capacidad adaptativa del paciente es más fuerte que otros síntomas.

  • Pérdida de la motivación.
  • Pérdida de la capacidad de disfrutar o sentir placer.
  •  Falta de interés por relacionarse con otros.
  • Pobreza y reducción de la expresión en el lenguaje.
Síntomas Cognitivos

Representa la disminución de capacidades intelectuales como son la memoria de trabajo, la capacidad de atención, la planificación, anticipación o secuenciación. Por este motivo, en épocas anteriores se la conocía con el nombre de “demencia precoz”.

Síntomas Afectivos

Los síntomas afectivos están relacionados con la depresión. Muchos esquizofrénicos experimentan cuadros depresivos al principio de la enfermedad, cuando se presentan los primeros brotes psicóticos. Otra situación que suele ocurrir es caer en depresión tras recibir el diagnóstico.

El suicidio es la causa de muerte de entre el 5 y el 10% de las personas con esta afección. Los hombres jóvenes que consumen un exceso de sustancias multiplican sus riesgos, así como las personas desempleadas, las que acaban de sufrir un episodio psicótico o han recibido el alta hospitalaria.

Tratamiento de la esquizofrenia

Las dos vías principales para tratarla son la farmacología y la psicoterapia. Además de suprimir los síntomas, la terapia psicológica ayuda a brindar herramientas y apoyo para evitar recaídas y mejorar la calidad de vida.

Medicamentos 

Los medicamentos que se utilizan son los antipsicóticos con el objetivo de remitir los brotes en la fase aguda. A largo plazo, son muy importantes para evitar que los episodios vuelvan a repetirse. Para ello, los médicos han ideado soluciones inyectables de larga duración.

Es primordial recalcar que los antipsicóticos empiezan a hacer efecto entre los quince o veinte días.

Entre los medicamentos de segunda generación se hallan la risperidona, la olanzapina, la quetiapina, el amisulpride, la ziprasidona, el aripiprazol, la lurasidona y la cariprazina. Ambos últimos creados recientemente. Si los síntomas no mejoran, el médico puede recetar un medicamento llamado clozapina y mandar al paciente análisis periódicos de sangre para controlar la aparición de efectos secundarios. 

 Posibles efectos secundarios de los medicamentos
  • Movimientos involuntarios, temblores o disquinesia tardía (DT).
  • Somnolencia.
  • Ganancia de peso.
  • Diabetes.
  • Vértigo.
  • Hipercolesterolemia.

Si es necesario, se le sumará al tratamiento medicación para la depresión o la ansiedad.

Psicoterapia

La terapia psicológica puede ser muy útil para que el paciente pueda hacer frente a su día a día con la enfermedad y manejar sus síntomas para evitar recaídas. También puede ser útil para administrar el tratamiento correctamente y afianzar la adherencia al mismo. Las formas de terapia que se pueden encontrar son:

  • Tratamientos psicosociales, entre los que se halla la terapia cognitivo-conductual para controlar los síntomas.
  •  Programas educativos destinados al entorno familiar para ayudarles a afrontar la enfermedad de su ser querido.
  •  Actividades que implican un grupo de pacientes, como serían por ejemplo, los grupos de apoyo y defensa de la National Alliance on Mental Illness de Estados Unidos o los Centros de Rehabilitación Psicosocial.

Plantas medicinales para la esquizofrenia

La fitoterapia puede ser de gran ayuda para el paciente con esquizofrenia. El objetivo del uso de plantas puede ir desde paliar los efectos secundarios de los antipsicóticos, mejorar los estados depresivos, la calidad de sueño o incluso incrementar el riego sanguíneo hacia la cabeza para quitar los dolores de cabeza y aumentar la memoria.

Ginkgo biloba, (Ginkgo biloba L.) buen aliado contra los síntomas negativos

El ginkgo biloba es un árbol originario de China muy útil para la esquizofrenia debido a la mejoría que realiza en sus síntomas y efectos secundarios. La hoja es la parte que los seres humanos utilizamos con fines medicinales, concretamente en forma de extracto seco refinado y estandarizado.

Entre sus componentes se hallan compuestos flavónicos, biflavonas, lactonas terpénicas como los ginkgólidos y el sesquiterpeno bilobálido.

Tiene efectos vasodilatadores, venotónicos, antiagregantes plaquetarios, antioxidantes y neuroprotectores. En animales se ha demostrado que el ginkgo biloba mejora la circulación del flujo sanguíneo cerebral e incrementa la glucosa y el trifosfato de adenosina.

Los estudios clínicos han demostrado la efectividad del ginkgo biloba en la esquizofrenia crónica para mitigar los efectos secundarios fruto del uso contínuo de medicamentos antipsicóticos. Entre ellos, se incluyen los movimientos involuntarios y los temblores. Dependiendo del medicamento que se usa, saldrán beneficiados unos u otros aspectos.

  • Clozapina: el ginkgo aumenta los efectos antipsicóticos sobre los síntomas negativos, pero no sobre la psicopatología general y los síntomas positivos.
  • haloperidol: más eficacia sobre los síntomas positivos y negativos, principalmente en el segundo.
  • Olanzapina: junto al ginkgo, mejora su eficacia y los efectos secundarios del fármaco disminuyen.

Al tener efectos antiagregantes, se debe tener cierta precaución si se están tomando anticoagulantes.

Cannabis (Cannabis sativa L) sin THC

El cannabis es una planta originaria de Asia con múltiples usos. Uno de los más conocidos son los psicotrópicos, pero también se emplea con finalidad medicinal. Está compuesto por cannabinoides, de naturaleza terpenofenólica, entre los cuales destacan el Δ9-tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol, pero hay más de 60. También cuenta con fitoesteroles, flavonoides, aminoácidos, ácidos grasos, entre otros.

Como el ginkgo, el cannabis podría mejorar algunos efectos secundarios, pero es muy recomendable que los pacientes utilicen variedades de cannabis que contengan solo CBD o con THC a proporción muy reducida bajo control médico. Otros cannabinoides como el THC pueden provocar la enfermedad.

Ginseng (Panax ginseng)

Del ginseng se aprovecha la raíz. Originaria de los países asiáticos, es una planta muy apreciada por sus innumerables beneficios. Su estructura química contiene entre un 2-3% de saponinas triterpénicas, también llamadas panaxósidos; derivados del protopanaxariol, derivados del ácido del protopanaxatriol, del ácido oleanólico; polisacáridos heterogéneos, proteínas, peptidoglicanos, trazas de aceite esencial, entre otros.

El ginseng está clasificado como una planta adaptógena, ya que ayuda al organismo a resistir frente al estrés. En su caso, es capaz de disminuir el efecto depresor de algunos psicofármacos. Protege el Sistema Nervioso Central, cosa que podría estimular las funciones cognitivas y podría contribuir a preservar la memoria, gracias al ginsençosido Rb1.

Sus propiedades antioxidantes e inmunoreguladoras lo hacen ideal como tratamiento de enfermedades neurodegenerativas además de la esquizofrenia.

La ESCOP recomienda entre 0,5 y 2 g al día de raíz desecada.

Es muy importante no pasarse de la dosis, ya que el paciente podría experimentar ansiedad, irritabilidad, insomnio o nerviosismo. El tratamiento tampoco debería sobrepasar los tres meses debido a las mismas razones. Abstenerse de su uso si se están tomando antidepresivos. 

Plantas complementarias que pueden ayudar

Además de las ya descritas, el paciente de la esquizofrenia puede aprovecharse de los beneficios que brindan otras plantas para potenciar su bienestar y calidad de vida. 

  • Hipérico (Hypericum perforatum): es una buena elección para los síntomas leves y moderados de depresión. También es antibacteriano, antioxidante y neuroprotector, ya que ayuda a mantener las funciones cognitivas y de memoria. Dado que puede interaccionar con otros medicamentos, es primordial consultar al médico antes de utilizarlo.
  • Valeriana (Valeriana officinalis): tiene efecto sedante y ayuda a conciliar el sueño. La ESCOP aprueba su uso para aliviar la tensión nerviosa leve y combatir el insomnio. Es muy importante tener en cuenta que empieza a funcionar a partir de las dos o tres semanas posteriores a la primera toma. En adultos, la EMA recomienda tomar entre 400 y 600 mg antes de acostarse.
  • Onagra (Oenothera biennis): es antiinflamatoria, antioxidante, antiagregante plaquetaria y emoliente. La cantidad de ácido y-linoleico lo convierte en un elemento interesante para prevenir o mejorar los estados de irritabilidad y depresión. En el caso de actuar sobre los síntomas de la esquizofrenia, todavía se precisan más estudios.
  • Bacopa (Bacopa monnieri): el extracto etanólico de la bacopa es neuroprotector, ya que ayuda a regenerar el daño neuronal y restaurar la actividad sináptica. Los estudios también han demostrado una mejora en la capacidad de adquisición, consolidación y retención de la información. Acostumbra a tomarse en polvo o extracto.

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