6 cicatrizantes naturales para heridas en la piel

Además de los medicamentos convencionales, también es posible echar mano de cicatrizantes naturales para curar pequeñas lesiones. Las compresas o cataplasmas son el formato más adecuado en este caso para aplicar las plantas medicinales y aprovechar todos sus beneficios. 

¿Qué es el proceso de cicatrización?

El proceso de cicatrización se inicia en el instante que nuestro cuerpo sufre una lesión. Una herida en la piel significa una rotura que le hace perder su continuidad a causa de un agente externo, ya sea un objeto físico o una sustancia química, como podría ser, por ejemplo, el fuego.

El proceso de reparación implica a su vez procesos biológicos que incluyen reacciones bioquímicas y mitóticas celulares para, en última instancia, cerrar la herida. Está compuesto de cuatro fases que se solapan entre ellas e implican diversas células del cuerpo.

Fases que pasa una herida para cicatrizar

Los mecanismos que el cuerpo pone en movimiento para activar el proceso de cicatrización se describen como eventos interconectados y superpuestos que dependen de la actividad celular que estimula el crecimiento y la reparación del tejido. Este conjunto de actividades permiten desarrollar una piel nueva, las cuáles son:

Fase de coagulación

En primer lugar, frente a un traumatismo, las células sensoriales del dolor envían una señal a la médula espinal y al encéfalo, de manera que se generan dos respuestas distintas: una refleja, que causará el alejamiento del individuo del foco del dolor y una emotiva que produce emociones diversas como impotencia, miedo, ira…

La sangre sale de la herida en el momento que ocurre la lesión a través de los vasos sanguíneos dañados, arrastrando hacia fuera todos aquellos cuerpos extraños que deseen penetrar en el tejido. A continuación, los vasos sanguíneos se contraen para disminuir el sangrado, a la vez que las plaquetas se acumulan en el lugar de la rotura y crean coágulos para taponar la hemorragia.

Durante este proceso, se fabrica fibrina, una proteína fibrilar que actúa como un pegamento entre las plaquetas que bloquean la salida de sangre. Esta sustancia es la responsable que una costra se quede pegada a la herida.

Fase de inflamación

Durante esta segunda fase, la piel de alrededor de la lesión enrojece y se forman exudaciones debido al mismo proceso corporal de sanación. 

Los neutrófilos son las primeras células en llegar debido a la atracción que ejercen ciertas células y sustancias que se segregan durante el proceso de curación. Una vez situados en la zona lesionada, se dedican a destruir el tejido deteriorado y a eliminar los posibles microbios patógenos que intenten penetrar al organismo a través de la herida. Más adelante, los monocitos también se añaden a la tarea.

Además de ambas, en este segundo estadio también participan mediadores como los factores de crecimiento, una sustancia de naturaleza proteica que interviene en la comunicación intercelular para regenerar el tejido.

Fase de reparación 

El tercer estadio en la curación de una herida está a su vez subdividido en dos fases.

1- Regeneración del tejido

Esta fase se inicia con la segregación de citoquinas y otros elementos por parte de los macrófagos que potenciarán el traslado de fibroblastos hacia la herida. Estas células pertenecientes al tejido conectivo son especialistas en la formación de colágeno. Su trabajo consiste en rellenar el agujero que ha dejado la herida de tejido nuevo. Este tejido nuevo y de carácter provisional se llama tejido de granulación, y está formado por fibras de colágeno. A medida que su construcción va avanzando, los macrófagos reabsorben el coágulo, que cada vez es más estrecho.

Es importante añadir que la matriz que se está generando es de carácter provisional.

El transporte fibroblástico, a su vez, también implica un proceso llamado angiogénesis, que consiste en la formación de nuevos vasos sanguíneos. De esta forma se facilita la llegada de oxígeno y demás nutrientes a la zona afectada. Por este motivo la piel toma un color rojizo intenso. Este proceso sucede de forma paralela al levantamiento del tejido de granulación.

2- Contracción de los márgenes de la herida y epitelización

Cuando el tejido de granulación ha madurado lo suficiente, comienzan las tareas de epitelización. Los bordes de la herida tiran hacia dentro estimulados por los factores de crecimiento para reducir su superficie. Los encargados de realizar esta misión son los miofibroblastos y otras células corporales, las cuáles influyen en la proliferación de queratinocitos.

La etapa de contracción acaba cuando los miofibroblastos dejan de contraerse y se produce la muerte celular. La matriz provisional, entonces, se rompe y eso reduce la concentración del ácido hialurónico en sangre. Por el contrario, el sulfato de condroitina aumenta, suceso que provoca que los fibroblastos detengan su traslado y proliferación.

Los queratinocitos, por su parte, se abren paso en el tejido de granulación ya maduro gracias a que los macrófagos hayan degradado la fibrina. Los bordes de la herida pasan del rojo al rosado y la lesión se halla al mismo nivel que la piel sana.

En este punto, se podría decir que se inicia la última etapa de cicatrización: la maduración

Fase de maduración

Esta última fase puede ocupar desde unos meses hasta los dos años. Durante la misma, el cuerpo reorganiza las fibras de colágeno, de manera que la cicatriz cada vez se confunde más con la piel sana de su alrededor. 

Los capilares sanguíneos fruto del proceso de la angiogénesis se degradan y sustituyen por más colágeno. Los macrófagos son los encargados de absorberlos.

Tipos de cicatrices fruto del proceso

El tejido nuevo fruto del proceso no es igual que el anterior. Si el corte afecta solo a la epidermis, no se producirá cicatriz. Si llega a la dermis, sí.

En ocasiones, la cicatrización de una herida no es perfecta. Dependiendo de su aspecto, se denominan de una manera o de otra:

  • Cicatrices normotróficas: son las que evolucionan contrayendo la piel. Acostumbran a ser grandes y situarse en articulaciones o pliegues. Su aspecto puede ser desagradable.
  • Cicatrices atróficas: este tipo de cicatrices se hallan por debajo del nivel normal de la piel, originando una pequeña depresión respecto al tejido que las envuelve. Esto sucede debido a una insuficiencia de formación de nuevo tejido conectivo. Una causa de este tipo de cicatrices podría ser el acné.
  • Cicatrices hipertróficas: suceden por causas contrarias a las atróficas, es decir, una hiperproducción de tejido conectivo. En consecuencia, sobresalen del nivel normal de la piel, son gruesas y rojas. Pueden producir picazón.
  • Queloides: las provocan una hiperproducción del tejido conectivo. Son más extensas y gruesas que las hipertróficas, y sobrepasan los límites de la herida. Pueden aparecer años después de la lesión e ir creciendo con lentitud, pero de forma duradera. Las sensaciones de picor y ardor también son más intensas.

Factores importantes a tener en cuenta

Una buena cicatrización depende de muchos factores. Algunos de ellos son:

  • Edad: a más años, menos velocidad de curación.
  • Estado de la circulación sanguínea: un aporte insuficiente de oxígeno y otros nutrientes a las células dificultará o alargará en el tiempo el proceso de curación.
  • Fumar: el humo del tabaco perjudica la síntesis de colágeno, la angiogénesis y la actividad fagocítica.
  • Deficiencia de glóbulos blancos: provoca que se elimine menos cantidad de tejido deteriorado y, por lo tanto, la herida esté más expuesta a contaminarse.
  • Dieta adecuada: para favorecer la cicatrización es positivo consumir alimentos ricos en proteínas, vitaminas A, C y sales minerales como zinc, calcio, cobre y Hierro.
  • Padecer enfermedades como diabetes, arterioesclerosis, hipertiroidismo, hipotiroidismo e insuficiencia renal crónica.

La toma de algunos medicamentos también puede afectar a este proceso. Es el caso de:

  • Corticoides.
  • Povidona yodada o agua oxigenada.
  • Hormonas como la progesterona o los estrógenos.

¿Cómo actuar frente a una herida cutánea incisiva?

Las heridas que solo afectan a las capas más superficiales de la piel pueden tratarse desde casa o en la farmacia. Allí, el profesional realizará un vistazo a la herida y dará indicaciones y/o recomendaciones sobre cómo se debe tratar. Los pasos que puede señalar para curar una lesión leve podrían ser:

  • Antes que nada, lavarse las manos para evitar la transmisión de infecciones.
  • Limpiar la herida con solución estéril para quitar la suciedad sobre la lesión que pueda contaminarla.
  • Si hay hemorragia, se debe coger una gasa esterilizada y presionar para detener el sangrado.
  • Aplicar el desinfectante que se prefiera.
  • Si existe riesgo de infección o reapertura, es recomendable cubrirla con un apósito hidrocoloide.

Será conveniente aconsejar acudir al médico en las siguientes circunstancias:

  • Una hemorragia no cesa o vuelve a sangrar tras un rato de detenerse.
  • Heridas punzantes en las que haya algún cuerpo extraño dentro que no se pueda retirar.
  • Mordeduras animales o de personas.
  • Heridas en zonas delicadas o sensibles como el rostro, los ojos o genitales.
  • Fiebre, mal olor de la zona, edema, calor o sensibilidad al dolor.
  • Quemaduras graves o muy extensas (hasta el 15% de la superficie corporal en adultos, 10% en niños.)

Soluciones para las heridas desde la fitoterapia

Además de los desinfectantes que se nos ofrece desde la farmacia convencional, también es posible optar por cicatrizantes naturales creados a base de plantas medicinales. La forma galénica de utilizarlos acostumbra a ser la tópica, ya sea en forma de infusión directamente sobre la lesión, compresas, es decir, mojar un paño o gasa esterilizada en la infusión y aplicarla sobre la piel o cataplasma, una pasta que se aplica en la superficie cutánea sirviéndose también de apósitos.

También existe la opción de los geles, cremas y emulsiones, que dependiendo de los ingredientes promoverán la hidratación de la zona y/o la desinfección.

Plantas para detener el sangrado

Para ayudar al cuerpo a detener una hemorragia, son muy útiles los taninos. Estas sustancias astringentes ayudan a la planta a defenderse de depredadores como insectos o herbívoros. Debido a sus propiedades, son capaces de contraer los vasos sanguíneos y, así, reducir la infección.

Hamamelis (Hamamelis virginiana)

Este arbusto de pequeñas dimensiones es originario de América del norte y se asemeja mucho al avellano. Florece en otoño y sus frutos salen en primavera. Popularmente también se le conoce como en avellano de la bruja. Pueden utilizarse tanto las hojas como la corteza con fines medicinales. La corteza, pero, es la parte que contiene más cantidad de taninos.

Los componentes farmacológicos de la corteza de hamamelis, cuenta con hasta un 10% de taninos que a su vez están constituidos por galotaninos y proantocianidinas, ceras, grasas y aceite esencial.

Dichos componentes le confieren propiedades antiinflamatorias y antioxidantes contra radicales superóxido y causan la retracción de la túnica muscular de las venas. Además, se le ha de sumar que los extractos acuosos y acetónicos han demostrado actividad antimicrobiana in vitro.

Tanto la EMA como la ESCOP aprueban el uso externo de la corteza de hamamelis para hemorroides, irritaciones cutáneas, sequedad de la piel o afecciones inflamatorias.

  • Posología: la recomendación de la Comisión Europea es de utilizar de 5 a 10 g de droga por 250 mL en compresas e irrigaciones.

Ciprés (Cupressus sempervirens L.)

El origen del ciprés se sitúa en el Próximo Oriente y tal y como explica Pio Font Quer en el Dioscórides renovado, se ha criado casi en exclusiva en los cementerios. El mismo árbol contiene flores masculinas y femeninas. Estas últimas forman gálbulos poliédricos que al final de su crecimiento son leñosas y duras. Las propiedades principales del árbol se extraen de ellas una vez están maduras. Ocasionalmente, también de las hojas.

Las sustancias que componen los gálbulos son 8,8”-biapigeninil, proantocianidinas, ácido acetoximbricatólico, ferruginol y aceite esencial del 0,2 al 1% compuesto por alfa-pineno, canfeno, cadineno y cedrol. Las hojas tienen flavonoides y compuestos fenólicos.

Los gálbulos tienen acción venotónica, y en animales han demostrado acción angioprotectora, cosa que ayuda a mejorar la microcirculación y a reducir la inflamación entre otros beneficios. El aceite esencial por su parte es antiséptico y rubefaciente. Las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia deben abstenerse de usarlo. 

  • Posología: decocción de 20 a 30 g por litro durante 10 minutos aplicado en forma de compresas o lociones. También puede utilizarse como enema para hemorroides.

Plantas con propiedades antisépticas

Después de que se detenga la hemorragia, pueden utilizarse plantas con propiedades antisépticas para evitar que las lesiones se infecten. La región mediterránea dispone de vegetales fáciles de encontrar que realizan un gran trabajo en este sentido.

Romero (Rosmarinus officinalis L) 

El romero es una planta que acostumbra a medir entre medio metro y uno de altura, aunque puede llegar a los dos. Las hojas tienen forma linear y miden entre dos y tres centímetros de largo. Sus flores son de color azul pálido y pueden encontrarse casi todo el año. Se cría en lugares de tierra calcárea que van desde la costa hasta los 1.500 metros de todas partes del territorio español menos en el norte y noroeste.

La parte de la planta que se aprovecha con fines medicinales son las hojas. Sus elementos químicos principales son aceite esencial, del 1 al 2,5%, que variará de composición según el quimiotipo y la etapa de desarrollo que se trate según el momento de recolección, 1,8-cineol, alfa-pineno, alcanfor, canfeno, entre otros. También cuenta con diterpenos fenólicos amargos, flavonoides y triterpenos y demás.

En el caso concreto de la desinfección de heridas, la parte interesante es el aceite esencial. Aplicado sobre la piel estimula la circulación y tiene propiedades antifúngicas y antibacterianas. De todos modos, también es válido utilizar las hojas en decocción.

No es recomendable utilizar preparados de romero por más de cuatro semanas. Si los síntomas persisten, se debe consultar a un médico. Deben abstenerse de su uso pacientes con fiebre, heridas abiertas, infecciones graves o inflamación aguda.

  • Posología: decocción de 50 g de hojas en 1 L de agua hirviendo durante diez minutos. A continuación, aplicar la solución en un apósito y desinfectar la lesión. También se puede diluir un 2% del aceite esencial en etanol para utilizarlo como antiséptico.

Tomillo (Thymus vulgaris)

El tomillo es un arbusto que puede llegar a medir hasta 30 cm de altura. De la familia de las labiadas, tiene tallos leñosos y de tonos grises y puede encontrarse con mucha facilidad en caminos de zonas campestres. La sumidad florida del tomillo, es decir flores y hojas separadas, desecada es la parte de la planta que se emplea con fines medicinales. 

El aceite esencial, del 1% al 2,5% cuenta con fenoles monoterpénicos como el timol, el carvacrol y otros monoterpenos y sesquiterpenos. También cuenta con flavonoides como la apigenina y la luteolina.

El tomillo es un excelente antibacteriano gracias al timol y el carvacrol debido al efecto que tienen sobre la membrana bacteriana. Ambas sustancias se eliminan por las vías respiratorias, cosa que también lo hacen ideal para tratar el resfriado

A nivel cutáneo, el aceite esencial tiene efectos rubefacientes y antiinflamatorios debido al bloqueo de la biosíntesis de prostaglandinas.

Igual que el romero, deben abstenerse de su uso pacientes con fiebre, heridas abiertas, infecciones graves o inflamación aguda. La sobredosificación de aceite esencial puro puede dar náuseas, vómitos o gastritis. En casos serios se podría llegar al coma.

  • Posología: La ESCOP recomienda en cuanto a infusiones tópicas realizarlas al 5%. A continuación, lavar la herida con ello. La duración sin consultar al médico puede durar hasta una semana.

Plantas cicatrizantes

Finalmente, también se puede recurrir al uso de plantas cicatrizantes para contribuir a que cierren más rápido.

Aloe vera (aloe)

Es una planta carnosa de hojas muy grandes y dentadas. Sus flores son tubulares y de color rojizo, anaranjado o amarillento. En las zonas litorales de la península pueden crecen sin cultivo, pero sus orígenes se sitúan en África.

El gel es la parte de la planta que se utiliza como cicatrizante, el cual se obtiene de la pulpa de las hojas frescas. Contiene agua y gran cantidad de polisacáridos como glucomananos, glucogalactomananos, galactoglucoarabinomananos y mananos acetilados. Esta acción se consigue gracias a que se estimula de forma directa la actividad de los macrófagos y fibroblastos cosa que, en última instancia, estimula la reparación de la lesión.

El gel fresco de aloe vera ha demostrado ser más eficaz que la vaselina o la sulfadiazina en el tratamiento de quemaduras de primer y segundo grado.

También es antiinflamatoria y antiviral.

  • Posología: en farmacias o herbolarios se pueden adquirir cremas o geles de aloe. Aplicar tantas veces como indique el prospecto.

Sangre de drago (Croton lechleri Muell.-Arg)

Árbol del género croton, dónde se extrae la sangre de drago.

Este nombre hace referencia al látex que exuda la corteza de ciertas especies de árboles que crecen en América del sur cuando reciben un corte. La sustancia que se desprende es rojiza y tiene un sabor amargo. 

El género croton es del que más se extrae dicha sustancia, concretamente, la del Croton lechleri, que a la vez es la más estudiada. Contiene polifenoles como catequina, epicatequina, galocatequina entre otras. En menor medida, el alcaloide taspina, el lignano dimetilcedrusina, diterpennos y más elementos.

La sangre de drago estimula la contracción de la herida, contribuye a la formación de la cicatriz y a la regeneración cutánea. También puede utilizarse para heridas gástricas.

Por otra parte, los estudios han probado sus cualidades antivirales contra virus ADN y ARN, entre los que se hallan el herpes simple, el virus de la hepatitis A y B, la gripe A y el virus parainfluenza.

Para finalizar, añadir que tanto el látex como la taspina han mostrado propiedades antiinflamatorias en animales.

  • Posología: Adquirir el extracto que se desee en farmacias o herbolarios y seguir cuidadosamente el prospecto. 

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