5 hierbas para la cistitis infecciosa que recomendar

Presentamos 5 hierbas para la cistitis, un problema que afecta en su mayoría a la población femenina y que normalmente no presenta complicaciones. Para tratar esta infección los medicamentos son muy necesarios, pero también es posible apoyarse en la fitoterapia para potenciar los resultados.

Definición de cistitis y sus posibles causas

La cistitis es una infección genitourinaria no complicada que produce inflamación y dolor en las vías urinarias. En general, este problema es causado por gérmenes que penetran y se adhieren a las paredes de las mismas y se multiplican, dando paso a los síntomas tan típicos de la enfermedad. La bacteria más frecuente de todas es la Escherichia coli, aunque también se pueden hallar en menor frecuencia las enterobacterias Proteus, Klebsiella, Enterobacter, Citrobacter, Pseudomona, Serratia, Stafilococo Streptococo Faecalis o el Stafilococo Saprofíticus.

Es muy importante tratarla a tiempo porque, aunque la mayoría de veces se inicia  como una molestia leve, podría derivar en problemas más serios si la infección llega a alcanzar a los riñones: la pielofrenitis.

Síntomas generales de la cistitis

Aunque la cistitis se pueda generar por distintas causas además de la bacteriana, los síntomas que la acompañan son semejantes entre todos. Los que acompañan al paciente con mayor frecuencia son:

  • Sentir ardor y dolor al orinar.
  • Tener malestar en el abdomen.
  • Muchas ganas de orinar aun habiendo terminado de hacerlo.
  • Orina turbia o sanguinolenta y de olor intenso.
  • Ir al baño con mucha frecuencia pero por poca cantidad

Factores de riesgo

Las personas y condiciones que predisponen a padecer infecciones urinarias no complicadas son:

  • Ser mujer: hombres y mujeres poseen una anatomía diferente. La uretra femenina es más corta que la del hombre, mide de tres a cuatro centímetros, y se encuentra más cercana al ano.
  • Las relaciones sexuales en la mujer pueden facilitar que las bacterias entren en su uretra por el roce. Por este motivo es recomendable orinar después de mantenerlas.
  • Menopausia, menstruación o el embarazo: debido a los cambios hormonales. En la menopausia, se añaden las modificaciones de la flora vaginal.
  • Obstrucción de las vías urinarias: puede ser debido a una litiasis biliar o el agrandamiento de la próstata.
  • Diabetes u otras enfermedades graves, como la esclerosis múltiple, lesiones en la médula espinal o el VIH.

¿Qué tipos de cistitis existen?

 Además de la cistitis infecciosa provocada por bacterias (cistitis aguda), también existen otro tipo de afecciones de este tipo que se presentan por otros motivos.

Cistitis intersticial o síndrome doloroso vesical

Esta patología cursa con inflamación crónica de la pared de la vejiga, cosa que provoca dolor en la zona, aunque también se pueden experimentar molestias en la vagina o el periné y un deseo contínuo de ir al baño. En ciertos casos incluso, puede haber úlceras en la ampolla. Afecta en su mayoría a mujeres de entre los 40 y 50 años y su diagnóstico se basa en el descarte previo de otras dolencias.

La causa de esta enfermedad no está dilucidada, aunque los profesionales de la medicina apuntan que es de naturaleza multifactorial. Por otro lado, se ha descrito una relación de este tipo de cistitis con otros síndromes que también cursan con dolor, como la fibromialgia, el síndrome de Sjögren y el síndrome de colon irritable. 

El tratamiento de la cistitis intersticial no es fácil, ya que la respuesta del cuerpo no es la misma para todos los pacientes. Algunos medicamentos o métodos pueden beneficiar al paciente, pero es frecuente que a lo largo del tiempo los síntomas vuelvan a manifestarse. Factores como el estrés, usar ropa muy apretada, las relaciones sexuales o ingerir ciertos alimentos como las bebidas ácidas o el café pueden agravar los síntomas.

Cistitis actínica hemorrágica

Refiere a una cistitis fruto del tratamiento radioterápico en los pacientes de cáncer. Esta enfermedad es poco frecuente, ya que su incidencia se sitúa entre el 2% y el 8%, apareciendo entre los dos meses a diez años después de la irradiación.

Padecer cistitis actínica implica que la mucosa vesical secundaria esté dañada por la radioterapia pelviana. En concreto, le causa atrofia, hipovascularidad, baja oxigenación de los tejidos, una reducción del paso de la sangre en los mismos y una posterior ulceración para pasar en última instancia a una hemorragia, que es cuando ya se puede hablar de cistitis actínica hemorrágica.

Los efectos adversos que causa este tratamiento contra el cáncer dependen de cada caso individual. Según la dosis o el área que se esté tratando, es posible que la mucosa sana de la vejiga que rodea el tumor se vea lesionada. Entre otras complicaciones, el tejido puede sangrar y costarle mucho cicatrizar porque la radioterapia modifica las capacidades regeneradoras de los tejidos.

Las molestias de los síntomas pueden ir de asintomáticos hasta invalidantes, ya que cursan con ganas urgentes y reiteradas de orinar, irritación vesical, hematuria y sangrado. En los casos más graves, los pacientes pueden necesitar una transfusión sanguínea.

Cistitis por cuerpos extraños

Introducir catéteres u otros objetos dentro de la vejiga puede contribuir a que la persona sufra un episodio de cistitis, ya que tiene más probabilidades de infectar e inflamar la zona.

Cistitis química o alérgica

Algunos productos que se utilizan en la vida diaria pueden provocar alergia que además de la irritación e inflamación se desarrolle una cistitis. Este es el caso de jabones o espumas de baño, desodorantes íntimos, espermicidas o preservativos, debido al látex. Ciertos medicamentos también pueden generar escozor, en especial aquellos que tratan el cáncer.

Cistitis recurrentes

Las cistitis recurrentes refieren a aquellas personas que han pasado por al menos tres episodios en el último año o dos como mínimo en los últimos seis meses. A su vez, se clasifican en dos tipologías diferenciadas: por recidivas y reinfecciones.

Las recidivas aparecen en las siguientes dos semanas tras la aparente curación de la cistitis. La enfermedad persiste a causa de la resistencia de la bacteria causante de la infección a desaparecer. Algunas razones de su aparición es un tratamiento demasiado corto o inadecuado, traslado del microorganismo a un lugar de la uretra que sea inaccesible para el antibiótico, algo que sucede en los pacientes con litiasis renal o, finalmente, la existencia de una enfermedad oculta.

Las reinfecciones se manifiestan de cuatro a seis semanas después del tratamiento. Pueden ser causadas por el mismo tipo de gérmenes anteriores u otro distinto, el cual se ha protegido de la infección mediante sustancias orgánicas e inorgánicas que él mismo segrega y que actúan como un biofilm. En un futuro, estos compuestos protectores podrían convertirse en el refugio de los organismos patógenos que causan las infecciones del tracto urinario.

Tratamiento farmacológico de las cistitis infecciosas

Como se comentaba en párrafos anteriores, las enfermedades del tracto urinario al principio son simples y si no se responde con rapidez pueden derivar a problemas más serios. Su gravedad en todo caso dependerá del órgano afectado, ya sea la vejiga, la uretra o los riñones.

En su mayoría, el tratamiento antibiótico contra la cistitis debería de administrarse en una sola dosis intensiva para evitar que las bacterias se hagan resistentes, cosa que podría suceder en los tratamientos de diez a catorce días.

Los medicamentos que se podrían prescribir a la persona sana sin indicios de una cistitis complicada serán:

  • 3 g de trihidrato de amoxicilina.
  • Dos comprimidos de trimetoprima-sulfametoxazol (si tiene alergia).
  • 1 g de sulfametoxasol dos veces al día durante diez días.
  • nitrofurantoína 50 a 100 mg cuatro veces al día durante diez días.
  • Amoxicilina 250 mg cuatro veces al día durante diez días.
  • Norfloxacino 400 mg cada doce horas durante diez días.
  • Otros fármacos como la fosfomicina o la nitrofurantoína.

Si tras el tratamiento la paciente sufre una recidiva, será preciso tratarla con otro antimicrobiano distinto en una série de diez días.

Los antiinflamatorios y los antiespasmódicos también se pueden emplear para suavizar los síntomas.

Fitoterapia para la cistitis

Como en tantas otras enfermedades, la fitoterapia puede ayudar a aliviar los síntomas de la infección, rebajar la inflamación, incrementar la diuresis para limpiar las vías urinarias y ejercer como antibacteriano sobre E. coli y los demás agentes causantes de la enfermedad.

Efecto antibacteriano

Dentro de este apartado se añadirán aquellas plantas que tienen la capacidad de eliminar los gérmenes, en especial aquellos que están más relacionados con este tipo de afección. Un ejemplo de estos sería la E. coli, Proteus, Klebsiella.

Gayuba (Arctostaphylos uva-ursi (L.) Sprengel)

La gayuba, también conocida como uva de oso, es un arbusto de pequeño tamaño que pertenece a la familia de las Ericáceas. Esta planta está muy aceptada para abordar los problemas infecciosos que se dan en el tracto urinario. La parte que se utiliza es la hoja.

El principal componente de la droga, entre un 5%-15%, es la arbutina y la metilarbutina. La planta también contiene taninos en un 10%, flavonoides, triterpenos pentacíclicos, ácido ursólico, ácido tánico, ácido gálico, ácido siríngico, galloilarbutina, gallotaninos, entre otros.

Cuando el paciente ingiere gayuba, la microbiota intestinal hidroliza la arbutina y la convierte en hidroquinona. La acción del hígado sobre esta sustancia provoca que la persona la expulse a través de la orina, el lugar donde ejerce su actividad desinfectante, antibacteriana y astringente.

La gayuba necesita que el ph de la zona urinaria sea alcalino para que la hidroquinona pueda actuar, tal y como han demostrado los estudios. Es muy útil contra E. coli y Proteus vulgaris. La Comisión Europea lo recomienda para el tratamiento de las cistitis no complicadas sin antibiótico. Por su parte, la EMA desaconseja su uso prolongado por precaución, ya que no existe evidencia directa de que la hidroquinona libre cause hepatotoxicidad. También lo desaconseja en hombres debido a sus particularidades de las ITU que sufren.

  • Posología: para la ESCOP, el tratamiento debe durar un máximo de dos semanas. La cantidad recomendada es de 6 a 12 g de la planta.

Abedul (Betula)

El abedul es un árbol caducifolio muy abundante en Europa, también en España, donde se puede ver con facilidad en parques, jardines y bosques. Sus hojas serradas y flores colgantes como racimos son muy características.

Sus propiedades medicinales radican en las hojas desecadas, ya sea enteras o a trozos. Contienen de un 2,3 a un 5% de flavonoides, como el hiperósido, la avicularina, heterósidos de la quercetina, miricetina y kempferol. También derivados triterpénicos como el ácido betulínico, alcohóles de este tipo, aceite esencial, taninos hidrolizables, lignanos y saponinas, entre otros. 

El ácido betulínico le confiere propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias, que lo hacen muy útil para eliminar los gérmenes causantes de la infección. 

Por otro lado, in vitro, las hojas de abedul tienen acción antivírica e inhibidora de la adhesión de E. coli. Esto se suma a sus propiedades diuréticas y a la capacidad para prevenir cálculos renales por su efecto arrastre. Un estudio clínico sobre 1.066 pacientes hizo patente su efectividad sobre las infecciones del tracto urinario, vejiga irritable, litiasis y molestias urinarias diversas, tanto si se utilizaban antibióticos al mismo tiempo como si no.

  • Posología: Infusión para mayores de 12 años de 2 a 3 g en 150 ml hasta cuatro veces al día.

Efecto diurético y antiinflamatorio

Además de eliminar los organismos dañinos mediante plantas antibacterianas, también es preciso desinflamar las vías urinarias y ayudar a expulsar los microorganismos patógenos del interior del cuerpo mediante la orina. Para ello, los diuréticos antiinflamatorios serán ideales:

Vara de oro europea (Solidaginis virgaureae herba)

La vara de oro es una planta de la familia de las asteraceae que puede llegar hasta el metro de altura. De julio a septiembre, es la época de floración, durante la cual nacen las inflorescencias ramosas de un intenso color amarillo. Silvestre, puede localizarse en toda Europa a excepción de Islandia.

La sumidad florida, su parte que se utiliza con fines medicinales, cuenta con un 2,4% de saponósidos triterpénicos de los cuáles los principales son las virgaureasaponinas B, C, D y E, un 1,4% de flavonoides, heterósidos fenólicos bidesmosídicos, diterpenos de tipo cis-clerodano y ácidos fenólicos, como el cafeico y clorogénico. También aceite esencial, ácidos catéquicos y polisacáridos.

En este caso, los ensayos clínicos en animales y luego en humanos han confirmado sus propiedades diuréticas. Por dicho motivo, la ESCOP aprueba su uso como lavado de las vías urinarias y como coadyuvante en el tratamiento de molestias urinarias menores. 

Otros estudios clínicos en humanos han probado que ayuda a reducir la frecuencia de ir al baño en personas con vejiga irritable, resolver las infecciones del tracto urinario recurrente y a disminuir los síntomas de litiasis renal.

El experimentación animal, la planta ha mostrado propiedades antiinflamatorias, antisépticas e hipotensoras.

  • Posología: en infusión, de 3 a 5 g de dos a cuatro veces al día.

Ortiga (Urtica)

La ortiga (Urtica) es una planta común que durante mucho tiempo se ha considerado como una mala hierba. Originaria de Europa y Asia, pertenece a la familia de las Urticáceas y mide entre los 50 y 150 cm. Dentro de todas las especies que engloba, la más extendida es la Urtica dioica. Sus hojas contienen unos filamentos blancos llenos de líquido urticante que cuando se tocan lo inyectan en la piel. Crece en suelos húmedos y con alto contenido en nitrógeno.

Las hojas secas o frescas y las raíces son las partes de la planta que se pueden aprovechar como medicinales, en especial de la Urtica dioica. Las hojas frescas cuentan con clorofila a y b, carotenoides, flavonoides derivados del quercetol, kemferol y ramnetol, sales minerales, ácidos orgánicos, provitamina A, mucílagos, entre otros. Los tricomas llevan acetilcolina, histamina y serotonina.

Por su parte, la raíz posee un 0,1% de aglutinina de la Urtica dioica, polisacárido mixto, escopoletina, lignanos, ceramidas, ácidos grasos, entre otros ingredientes.

La parte aérea de la planta ha mostrado actividad antiinflamatoria, analgésica, antimicrobiana y diurética, eliminando cloruros y ácido úrico mediante la acción de los flavonoides. La raíz es diurética e inflamatoria, con una acción específica del tejido de la próstata.

  • Posología: en infusión en adultos, 3-5 g por taza hasta tres veces al día.

Prevención

Arándano americano (Vaccinium macrocarpon)

El arándano americano puede que sea la fruta más popular para abordar las infecciones del tracto urinario. Es un arbusto perenne que procede del nordeste de Estados Unidos y el sudeste de Canadá. El fruto es la parte de la planta que se utiliza con fines medicinales.

Sus componentes principales son las proantocianidinas (PAC), en su mayoría dímeros y polímeros de eqpicatequina y epigalocatequina, antocianinas, ácido ascórbico, fructosa, flavonoles, ácidos fenólicos, pectina, ácido elágico, resveratrol y ácido ursólico.

El arándano rojo americano es un recurso que puede utilizarse para prevenir las infecciones urinarias debido a la acción antiadherente bacteriana de la bacteria E. coli, frente a las paredes uropiteliales del tracto urinario. Las proantocianidinas son las responsables de dicha acción. No obstante, es muy importante remarcar que el arándano rojo americano actúa como profiláctico. In vitro se ha demostrado que potencia el efecto de los antibióticos si se utilizan en combinación. 

Todavía se ha de determinar mediante ensayos clínicos cuál es la dosis, la farmacocinética y las relaciones estructura-actividad más adecuadas.

Si se está tomando warfarina o tacrolimus, los expertos recomiendan evitar su uso.

  • Posología: según la EMA un adulto debería tomar entre 200 y 500 mg de extracto seco dos veces al día.

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