“Hay muchos estudios científicos que avalan la fitoterapia”

Tamara Torcelini es experta en fitoterapia, le encanta la naturaleza.

Tamara Torcelini es licenciada en Química Farmacéutica y una apasionada de las plantas. Su vocación sobre la fitoterapia la ha llevado a ejercer de profesora del curso de fitoterapia en Ismet y a crear su proyecto “Tamara al Natural”. En él, divulga a particulares y empresas los conocimientos más actuales y ancestrales de las plantas medicinales.

Antes que nada, quería preguntarte sobre tu carrera profesional.

Estudié Química Farmacéutica en Italia, una carrera equivalente a la de Farmacia de aquí España pero más enfocada en los laboratorios farmacéuticos. 

Al principio, mi intención era trabajar en un laboratorio, pero con el tiempo descubrí que eso no era lo mío. Tampoco me veía en una farmacia. Hacía tiempo que notaba que me faltaba algo, porque el sector está muy enfocado en buscar una solución rápida basada en la producción y en la atención en la botica. 

¿Cómo llegó la fitoterapia a tu vida?

Durante mi camino profesional, diversas personas me hablaron sobre cómo las plantas medicinales les ayudaron a resolver algunos problemas de salud. Al principio, me lo tomé desde un punto de vista escéptico hasta que llegó el momento en que quise profundizar.

Busqué información y cursillos sobre plantas medicinales. Mientras trabajaba en el laboratorio, estudiaba fitoterapia hasta que al final decidí dejarlo para meterme de lleno en este nuevo mundo. 

Eso para mí ha representado  un cambio personal, de visión, de todo. Sigo estando en el sector de la salud, pero con un cambio. 

¿Qué es lo que ha cambiado para ti?

Sobre todo cómo ves a la persona. Cada uno somos un compendio de mil cosas y detrás de un síntoma hay un problema que puede ser multifactorial. Por ello, es necesario saber qué es lo que ha provocado este desequilibrio. El cuerpo no está compuesto de partes separadas.

Entonces, ¿podríamos decir que la fitoterapia aporta una visión holística a la medicina convencional? 

Exacto. Creo que a la farmacia y a la medicina convencional les falta ver al cuerpo como un todo. Muchas veces, ambas se basan en un síntoma para curar una enfermedad, pero falta mirar un poco más allá: saber de dónde sale ese síntoma, con qué se puede relacionar, qué es lo que está pasando de verdad… En definitiva, todas aquellas situaciones que se escapan del mostrador. 

Por ejemplo, un síntoma gastrointestinal puede hablar de alguna cuestión emocional o una erupción en la piel se puede asociar a un hígado sobrecargado.

Por otro lado, creo que es muy importante la complementación. Los fármacos que se han desarrollado son muy buenos, pero antes de llegar a un producto químico es preciso tratar de solucionar el problema a través de la alimentación y la fitoterapia.

¿Qué es lo que te convenció sobre la efectividad de la fitoterapia?

Tamara Torcelini es experta en fitoterapia y disfruta en medio de la naturaleza.

Esta pregunta me hace recordar la primera vez que oí hablar sobre ella. Una amiga mía me explicó cómo la valeriana la ayudó a poder descansar mejor y a reducir dolores físicos que padecía. Yo la miraba con escepticismo, pero sus palabras se me quedaron en la cabeza.

En aquél entonces, yo todavía tenía una visión muy científica, algo que te pone mucho la formación, pero, al escuchar su experiencia, comencé a investigar sobre el tema. Hay muchos estudios científicos que apoyan tanto la fitoterapia como aquellos usos tradicionales que se han transmitido de generación en generación. Así también se le da importancia a esta otra parte.

¿Hasta qué punto un profesional de la salud puede aconsejar el uso tradicional de una determinada planta sin que haya muchos estudios que avalen su uso? 

Siempre se trabajará con plantas que tengan algún estudio científico detrás y/o estén aprobadas por la EMA, ESCOP o la Comisión Europea. En el caso de que el terapeuta quiera proponer al paciente una planta con pocos estudios, es imprescindible que primero haga una buena investigación para tener el máximo de información y seguridad posibles. 

Hay tantas opciones para escoger, que si no se dispone de muchos datos sobre un vegetal se puede elegir entre muchos otros.

Al final, el uso tradicional y la ciencia no tienen porque estar en conflicto, ¿no? 

Claro, por supuesto. Es más, cada vez se están haciendo más estudios basados en la tradición. Al final, en la mayoría de los casos estos confirman los usos tradicionales de las plantas.

Por cierto, fruto de tu proceso profesional y personal creaste el proyecto “Tamara al natural”. ¿En qué consiste?

“Tamara al natural” es un espacio donde comparto la sabiduría de las plantas, principalmente las que tengo en mi entorno. Este proyecto nace para que podamos conocer los beneficios de las plantas e introducirlas en nuestro día a día como compañeras, ya que pueden ayudarnos a mantener o recuperar nuestro equilibrio natural. 

En los talleres enseño preparados herbales sencillos que se pueden elaborar en casa para poder tener a mano nuestra propia medicina cuando la necesitemos. También hablo de alimentación, un pilar de la salud natural. Ahora mismo estoy reformando la página web, así que de momento pueden encontrarme en Instagram @tamara_alnatural.

¿Tú le ves futuro a la fitoterapia en la farmacia comunitaria? 

A mí me parece fantástico que haya productos naturales en las farmacias, como por ejemplo los complementos alimenticios. Lo que veo imprescindible, tanto allí como en los herbolarios, es la formación específica del personal.

A menudo, en la botica, el farmacéutico tiene poca información sobre los preparados fitoterápicos que puede proporcionarle a un cliente y esto limita las posibilidades de tratamiento y los consejos que se puedan ofrecer. 

En el caso de los herbolarios, no existe una legislación que reconozca la figura del herborista, así que cualquier persona podría trabajar como dependiente y eso podría limitar una recomendación completa. 

Afortunadamente existen cada vez más personas formadas en herbodietetica y farmacéuticos interesados en la fitoterapia.

¿Cuál es el perfil de las personas que compran productos a base de plantas medicinales si es que existe alguno?

Cuando estaba en la farmacia trabajando hacía un gran esfuerzo para proponer suplementos naturales. Era una tarea bastante difícil porque las personas que van a la botica están poco conectadas con la idea de pedir un preparado natural. 

No se trata de ofrecer alternativas a la receta médica, sino proponer otras soluciones a según qué pacientes. Un ejemplo podría ser recomendar un jarabe o mucolítico fitoterápicos a una persona con gripe o resfriado.

En general, los jóvenes son los que están más interesados en los productos naturales. Las personas mayores, en cambio, son poco proclives a pedirlos porque están acostumbradas al medicamento.

¿Qué productos fitoterápicos son los que más se venden tanto en farmacia como fuera de ella? 

Productos naturales en la farmacia comunitaria

En farmacia, se venden sobre todo productos relacionados con el sistema respiratorio, como por ejemplo jarabes, sprays nasales o preparados para gripe. A nivel de herbolarios, va más por la estacionalidad. En temporada invernal, gripe y sistema inmune; en primavera antihistamínicos; verano diuréticos y drenantes…

¿Cómo aconsejarías empezar a estudiar fitoterapia a las personas que ya se hallan dentro del mundo de la salud? 

Creo que todos los profesionales de la salud deberían profundizar tanto en fitoterapia como en la alimentación. Yo le daría importancia a las dos cosas, la alimentación incluso sería lo primero.

En cuanto a formaciones, hay muchas opciones. Todos los profesionales de la salud pueden acceder a seminarios o formaciones cortas impartidas por laboratorios fitoterápicos. Son muy útiles y están muy bien hechas. Otras posibilidades más extensas son los cursos como el que doy en Ismet y másteres, que pueden cursarse online y presencialmente.

¿Hay algún libro que podamos calificar como la Biblia de la fitoterapia? 

Yo diría que el Manual de fitoterapia, el Fitoterapia-Vademécum de prescripción, el cual está dirigido al personal sanitario y, si se desea ir un poco más atrás, El Dioscórides renovado de Pío Font Quer. Este último sería para quienes se pregunten acerca de los usos tradicionales de las plantas.

Hace dos años que eres profesora del curso de fitoterapia en Ismet. ¿Cuál es el perfil de las personas que aprenden fitoterapia?

El primer año hubo un público más general, personas que querían aumentar su conocimiento para un ámbito profesional o simplemente mejorar la salud para sí mismas. Este año hay más alumnas del sector sanitario que quieren profundizar en este tema. Eso me parece estupendo.

¿Es la primera vez que ejerces de profesora?

Sí, es la primera vez. Antes había realizado algún taller de farmacia. Por eso insisto en que el tema de la educación y la formación son fundamentales. Si quieres acercar el mundo de las plantas medicinales a la gente, primero te has de preparar.

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