“La fitoterapia, al igual que el tratamiento de cáncer, nos ofrece el máximo beneficio cuando se prescribe de forma personalizada.”

Elena H. Agudo en su consulta.

Elena H. Agudo es doctora especialista en Oncología médica y lleva ejerciendo su profesión desde hace más de 15 años. Además del cáncer, también es experta en plantas medicinales aplicadas al paciente oncológico. Desde su proyecto personal OnerQi, ayuda a todos aquellos pacientes que desean aportar un plus a su tratamiento e implicarse en el proceso de curación, a través de la Oncología integrativa.

Cómo oncóloga, ¿siempre has trabajado en consulta?

Durante mi trayectoria profesional, he ejercido de investigadora y de oncóloga tanto en hospitales públicos como privados. Esto me ha permitido ver todas las partes implicadas tanto en los cuidados como en el desarrollo de la Oncología. En esa época, siempre notaba que me quedaba un poco a deber la atención a la persona y todo lo que conlleva la enfermedad.

¿Cómo se enfoca el tratamiento del cáncer en los hospitales?

Trabajamos enfocados en el tumor con la finalidad de encontrar las mejores terapias, pero hay una serie de factores que no se están abordando en toda su amplitud. Existe un contexto que es la persona que, además del cáncer, también padece efectos secundarios físicos derivados del tratamiento, emocionales, sociales e incluso laborales. Es cierto que cada vez se ponen más medios, pero la atención global de la persona todavía no está del todo integrada.

¿Este es el punto de partida de tu proyecto, OnerQi? 

Efectivamente, el tratamiento del tumor fue el motivo que me encaminó a la creación de OnerQi. Consiste en una consulta de Oncología integrativa en la que asesoro, acompaño y apoyo el tratamiento médico de los pacientes oncológicos.

En tu página web te presentas como una segunda opinión. Eso me chocó bastante porque generalmente todos queremos ser la primera opción.

En oncología, la opinión de un segundo médico es muy frecuente para ver si ambas coinciden. Cuesta mucho integrar un diagnóstico de cáncer, y los profesionales del hospital no disponen del tiempo suficiente para dar al paciente la información que necesita en detalle.

Doy esta segunda opinión ordenada y lo más amplia posible para responder todas las preguntas que hayan podido surgir. Hay que señalar muchas cuestiones, como el tipo de tratamiento que se va a recibir, los posibles efectos secundarios… Cuando se trata de enfermedades tan serias, muchas personas necesitan a un profesional del tema que les dé su visión.

Resolver todas las dudas ayuda a marcar unas directrices sobre cómo se puede empezar a trabajar sobre la enfermedad para obtener los mayores beneficios posibles del tratamiento con los menores efectos adversos. Además del centro médico, la persona también puede poner mucho de su parte en el proceso de curación.

Elena H. Agudo oncóloga sentada en un banco.

Esto último que comentas me hace pensar en el cambio de visión que los pacientes de hoy en día tienen sobre sus patologías. Me refiero a esta voluntad de implicarse de forma muy activa en la sanación y no solamente hacer lo que dice el médico.

En los sectores más tradicionales de la medicina todavía se sigue viendo esta relación de una manera desigual, quizás incluso un poco paternalista: el médico es el que sabe y el paciente obedece. En la sociedad actual, esto ya no es así. La persona que tiene un diagnóstico, sea la enfermedad que sea, tiene acceso a mucha información. El médico buscará las mejores soluciones, pero estos remedios quizás afectan de una manera determinada a la vida del paciente que no está dispuesto a asumir. En definitiva, la persona debe ser un sujeto activo de su curación y valorar qué le compensa y qué no.

¿Qué busca la gente que acude a tu consulta?

La Oncología integrativa es muy desconocida aquí en España. En Estados Unidos en cambio, se aplica bastante en los hospitales oncológicos de referencia.

La mayoría de personas que estoy atendiendo desean saber qué pueden aportar para apoyar el tratamiento que están siguiendo, aumentar sus posibilidades de curarse, reducir los efectos secundarios, mejorar su calidad de vida y que la enfermedad no vaya a más. 

Un cáncer marca un antes y un después en la vida de una persona y, desde luego, genera consciencia sobre la importancia que tiene la salud durante la vida.

No todas las personas que quieren contribuir en su recuperación dan con las manos adecuadas…

Lamentablemente, el cáncer es una enfermedad en la que hay mucho oportunismo. Al final, uno debe basarse en lo que es eficaz y cuente con una evidencia científica. No todo vale, es importantísimo poner este punto encima de la mesa.

Cuando una persona se plantea mejorar su salud y posibilidades frente al cáncer, se debe poner el foco hacia la dirección que ha demostrado ser eficaz. En medicina hay que buscar un respaldo. La Oncología integrativa se basa en la evidencia científica y por ello puede ofrecer esas garantías de eficacia y seguridad.

¿Cómo podríamos definir el cáncer? 

El cáncer es una mala carambola. Lo digo así, porque es necesario que pasen una serie de sucesos a la vez para que una célula escape de todos los sistemas de control del organismo. 

Todos los días producimos células con un potencial tumoral, y sin embargo nuestro cuerpo es capaz de detectarlas. En ocasiones, pero, pueden suceder una serie de situaciones que provoquen que una célula mute, cambie su metabolismo, entre otras muchas cosas, y pueda seguir progresando a pesar de todos los controles del cuerpo.

Entonces, ¿podríamos decir que es fácil desarrollar un cáncer?

No, es algo difícil que ocurra. Por una parte, existe un conjunto de alteraciones genéticas que se producen secuencialmente de una forma más o menos azarosa, pero luego está el factor ambiente que influye sobre la producción de estas alteraciones genéticas, el microambiente tumoral, el correcto funcionamiento del sistema inmune etc. Algunos ejemplos serían el tabaco, el alcohol y la polución ambiental. En estos momentos también se habla mucho de los microplásticos, los disruptores endocrinos, la falta de ejercicio físico…

También se añadirían algunos aditivos de la alimentación moderna, ya que nuestro cuerpo todavía no ha desarrollado los mecanismos necesarios para hacer una buena detoxificación y eliminar estas sustancias.

¿Cómo se puede trabajar con todos estos factores?

Existe la posibilidad de hacerlo desde la toma de conciencia de que estos factores impactan en el proceso, y que se puede actuar sobre ellos. No nos podemos aislar de la sociedad en la que vivimos, pero si se actúa sobre los agentes que pueden estar influyendo en el cáncer, el resultado se nota muchísimo. Las estadísticas también lo dicen. 

Si se producen determinados cambios en la dieta, se practica ejercicio físico y se abandonan malos hábitos el cáncer puede reducirse.

Correr es una actividad que puede ir muy bien para la salud.

Estos cambios tienen toda su lógica, pero imagino que cuando recibimos un diagnóstico así puede que nuestra lógica se apague por un momento.

Claro, y además dentro de la enfermedad existen distintas fases. Es muy importante priorizar y saber dar el orden correcto de las cosas. Yo, por ejemplo, trabajo mediante programas de Oncología integrativa centrados en las distintas fases del paciente. 

Una persona que acaba de recibir un diagnóstico de cáncer y un tratamiento quimioterápico necesita reforzar su organismo para que la quimio sea lo más efectiva posible y tenga los menos efectos secundarios posibles. 

En un segundo punto, se debe trabajar el estilo de vida incorporando diferentes hábitos saludables que entrarían dentro de otro programa de trabajo. Los cambios no se realizan de un día para otro en la mayoría de los casos, hay que acompañar a la persona, porque es difícil mantenerlos en el tiempo. Deben construirse sobre una base consolidada. No se trata de hacer las cosas porque sí, sino porque hay estudios detrás que lo avalan.

Un tercer punto esencial a trabajar es la mentalidad y el compromiso. De hecho, es un valor que se tendría que reforzar y valorar más desde la medicina convencional.

¿Qué tratamientos se están llevando a cabo en este momento en el hospital?

Esta pregunta que me haces es muy general, ya que cada tipo de tumor sigue un tratamiento específico. Es complicado. Uno de los valores de mi consulta es que soy oncóloga y conozco a la perfección los códigos de tratamiento que se están ofreciendo. Por ello, cuando un paciente me muestra en consulta su diagnóstico y el plan que seguirá yo puedo acompañar su tratamiento con las plantas medicinales que le pueden ir bien y necesita.

¿Qué piensas sobre la fitoterapia en el tratamiento del cáncer?

Para mí, es muy importante remarcar que la fitoterapia se debe emplear desde una visión profesional porque es un agente con unos principios activos que van a tener un efecto sobre el organismo. En consulta, manejo hasta tres bases de datos para chequear interacciones, contraindicaciones y comprobar que X planta puede beneficiar al paciente en un determinado momento.

La ventana terapéutica de los tratamientos del cáncer es muy estrecha, es decir que hay un intervalo muy pequeño entre la dosis correcta y la tóxica. Por lo tanto, cuando se interfiere en el metabolismo de la quimioterapia con una planta o un complemento alimenticio que no se conoce bien se puede potenciar la toxicidad sin quererlo. Por eso saber la dosis y qué planta es adecuada es crucial en este tipo de pacientes. 

Entonces si a una persona que trabaja en un herbolario le entra en su comercio un paciente con cáncer, ¿cómo debería reaccionar? 

Si por mi fuera, las plantas, o por lo menos determinadas formulaciones, deberían estar solo en la farmacia porque las considero parte de esta. Igual que los medicamentos, las plantas también tienen su dosis. Como profesional del herbolario, si me encontrara con un paciente con cáncer, intentaría tener a un profesional sanitario de referencia para poder derivar. 

El profesional del herbolario puede hacer recomendaciones en un sentido suave. Por ejemplo, un aceite esencial empleado por inhalación o difusión en el ambiente o una infusión para el bienestar. Cuando hablamos de un problema que puede necesitar un abordaje más intensivo o de una persona con patologías serias, aquí sí que sería partidaria del consejo profesional de un médico.

¿Algún ejemplo concreto?

Sí. Quiero hacer hincapié sobre el cáncer de mama y los síntomas de la menopausia, porque con esto hay que ir con mucho cuidado. Hay muchas plantas contraindicadas para las personas con este tipo de cáncer y que precisamente sirven para tratar los síntomas de la menopausia. 

Muchas mujeres con cáncer de mama toman suplementos para los síntomas de menopausia y, sin saberlo, eligen productos fitoterápicos con plantas que no les hacen bien. Por este motivo, siempre aviso de que se ha de ir con mucho cuidado. Con la mejor intención del mundo, a veces se prescriben cosas que a la hora de la verdad no solo son ineficaces, sino que también van en contra de la curación. 

Entonces, el modelo del herbolario debería asemejarse al de la farmacia…

En los herbolarios, además del experto en plantas también debería haber un experto en fármacos, como el farmacéutico. En la calle, mucha gente está tomando antidepresivos, ansiolíticos, antidepresivos, antihipertensivos etc. que podrían provocar interacciones importantes al añadir un tratamiento fitoterápico.

No soy para nada contraria en usar plantas medicinales en el día a día, creo que cubren un hueco terapéutico muy necesario. Los fármacos convencionales poseen un nivel de potencia muy alto, pero tienen una acción muy específica que deja de lado otros síntomas que pueden abordar las plantas medicinales. La fitoterapia, como todo en la vida, bien utilizada puede aportar muchos beneficios.

¿En términos generales, qué tipo de plantas puede utilizar un paciente con cáncer? 

A nivel general es muy conocido el valor del jengibre para las náuseas, ya sea como infusión o extracto. El astrágalo, por su parte, tiene estudios que avalan que ayuda a recuperar los glóbulos blancos durante la quimioterapia. De momento el nivel de evidencia no es suficientemente amplio, y es necesario evaluar cada caso de forma personalizada antes de proponer este tratamiento, pero ahí está. La cúrcuma es uno de los complementos fitoterápicos que también se pueden emplear con tranquilidad en según qué tipos de cáncer, ya que es antioxidante y protector de los órganos frente al tratamiento. El té verde mejora distintas vías tumorales. Si se toma como infusión no hay ningún problema.

El tomillo y el romero son plantas con poder antibiótico específico que contribuirán a eliminar las cepas microbiológicas perjudiciales en el tracto digestivo. El cardo mariano también es una de mis hierbas aliadas

Además de todo esto, también contamos con el microbioma, que ahora mismo está en la cresta de la ola de investigaciones de todo tipo.

El tomillo puede ayudar por sus propiedades antibióticas.

¿Cómo podemos trabajar este último?

A partir de los probióticos y los prebióticos. A mi me interesa mucho más el trabajo con prebióticos a partir del contenido nutricional de los alimentos.

¿Hay alguna planta medicinal que, para poner un ejemplo, sea buena para el cáncer de mama pero para el cáncer de colon no lo sea? 

Personalizar el tratamiento es primordial. Como oncóloga, no puedo hablar del cáncer de mama o colon “a secas” porque existen diferentes tipos de cáncer de mama y de colon con comportamiento y biología diferentes. También el estadio o fase en la que se encuentra el tumor ha de tenerse en cuenta: no es lo mismo trabajar en fases tempranas o tras la extirpación del tumor, que cuando este se ha diseminado por el organismo: las necesidades son distintas.  

Luego, sobre todo, depende mucho de los efectos que necesite abordar la persona. Si está pasando por una quimioterapia, será preciso saber de qué tipo es y la toxicidad que le está produciendo. La fitoterapia, en estos casos, se utiliza por la modalidad de tratamiento que está recibiendo la persona, los efectos secundarios y los beneficios que se buscan. 

En el cáncer, no podemos trabajar con generalidades. Todos estos factores los tengo siempre en cuenta para diseñar el mejor tratamiento fitoterápico. La fitoterapia, al igual que el tratamiento de cáncer, nos ofrece el máximo beneficio cuando se prescribe de forma personalizada. 

¿En qué estudios podemos apoyarnos para recomendar una planta determinada?

Es recomendable ir a buscar siempre primero estudios clínicos. Los estudios in vitro están muy bien, pero un profesional de la salud no se puede basar únicamente en estos para tratar a una persona. En mi caso, me baso en los estudios que tienen más peso en los seres humanos, que son los ensayos clínicos. No es lo mismo lo que se observa en una placa de Petri, que en un ratón o un ser humano.

Por último, quisiera preguntarte sobre la alimentación en el cáncer, aunque a lo mejor es abrir un melón muy grande…

No es un melón muy grande, ¡es grandísimo! Es un tema súper amplio y muy importante. En la alimentación, muchas veces se peca de exceso de pautas. En mi consulta, trabajo con directrices generales y, luego, unas específicas para cada tumor. Hay que personalizar en parte la pauta dietética para sostener el proceso de recuperación teniendo en cuenta otros escenarios personales, como cirugías, hospitalización, encamamiento etc.

Si tuviéramos que quedarnos con una imagen, esta sería la de fomentar hábitos concretos para incorporarlos a la vida cotidiana de forma sencilla y natural. Esta es la mejor forma de prevención.

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