“Nos sorprendió que los estudios señalaran que la hoja del cannabis es la parte más importante”

Manica Balant es estudiante de doctorado del Instituto Botánico de Barcelona (IBB) y una de las participantes del proyecto WeCann. Este trabajo ha investigado las características, propiedades y usos del cannabis desde diferentes disciplinas. La base de datos Cannuse es uno de sus ejes más importantes, ya que recoge sus usos tradicionales de todas las partes del mundo. En esta entrevista, charlamos con ella en términos generales sobre el proyecto, la historia y los usos tradicionales del cannabis.

¿Cómo empezó la historia del cannabis?

La historia del cannabis es muy compleja. La especie Cannabis sativa existe desde hace unos 27 millones de años, y lo más probable es que provenga del norte de China. Los humanos que vivían en el este de Asia comenzaron a cultivarla 12 mil años atrás. A lo largo de la historia se le ha dado usos muy diversos, como el alimentario, la producción de fibra, medicinal y psicoactivo.

¿Cuál es su historia biológica y genética?

No se sabe exactamente, su genética es muy compleja. Otros investigadores y yo misma opinamos que es una sola especie: Cannabis sativa con dos subespecies que se dividen como Cannabis sativa subespecie sativa y una segunda Cannabis sativa subespecie indica. Dentro de estas dos subespecies, existen muchísimas variedades o chemotipos que hemos creado nosotros. Existen variedades que se destinan para hacer fibra, otras para usos medicinales y otras con fines recreativos.

Otra manera de clasificar los tipos de cannabis, sobre todo para los usos medicinales, va de la mano con la proporción de cannabinoides. También podríamos decir que existen tres grupos: el primero es el que posee un porcentaje muy alto de THC, un segundo con casi solo CBD y un tercero que los combina.

Además del THC y el CBD existen más de 100 cannabinoides, pero estos dos son los más conocidos y utilizados, sobre todo en el mundo medicinal. 

¿Y la variedad de Cannabis ruderalis?

Hasta ahora hay poca evidencia genética para poder afirmar que existe una tercera especie Cannabis ruderalis o subespecie llamada Cannabis sativa ruderalis.

Cannabis sativa. Fotografía de Wikimedia Commons.

¿Os habéis encontrado alguna vez con personas que tuvieran algún tipo de prejuicio sobre la planta? Incluso a mí me sorprendió que la estéis estudiando. Lo primero que me viene a la cabeza es su mala fama por sus efectos psicotrópicos…

Efectivamente, el cannabis siempre ha tenido una mala fama, pero nosotros consideramos que todavía hay muchas cosas por entender. Cuanto mejor comprendes, más lo puedes utilizar porque tiene muchísimos usos, no solo medicinales. Los prejuicios desaparecen cuando conoces bien la planta.

¿Qué disciplinas científicas utilizáis para vuestros estudios sobre esta planta?

Como en otros proyectos, en este sobre el cannabis investigamos bajo el punto de vista de la etnobotánica, que se fija en los usos tradicionales de la planta, entre ellos el medicinal; la genética, fitoquímica, morfología, porque la forma de las hojas y flores también es muy importante, y hacemos experimentos in vitro

¿Cuándo empezó el proyecto WeCann?

Hace ya mucho tiempo, y de hecho acabó el año pasado. La idea del proyecto fue de Carlos Sáez Micó. Él siempre ha viajado mucho por el mundo. Descubrió esta planta cuando fue a Asia y le pareció tan diferente que decidió investigarla. Fruto de su inquietud, mis directores diseñaron un proyecto para conocer mucho más el cannabis. Cannuse es la base de datos de los usos tradicionales del cannabis que hemos creado durante este proyecto. 

¿Cuál fue el objetivo principal de la investigación?

El cannabis es una planta muy compleja que puede adaptarse muy bien en el entorno en el que crece. Sus características individuales son diferentes dependiendo del lugar en el que se desarrolla. De este modo, vemos vegetales muy distintos entre sí, pero desconocemos si esta dicha diferencia es o no genética. 

La idea entonces es investigar la planta desde la visión de la etnobotánica, la genética, la fitomorfología, etc. para ver si juntando todo este conocimiento se puede conocer la planta un poco más y llegar al consenso desde un punto de vista taxonómico.

El objetivo de la base de datos Cannuse es que la gente conozca estos usos tradicionales para que sigan conservándose. Los laboratorios farmacéuticos también pueden beneficiarse de la base para conocer otras aplicaciones de la planta y qué parte de la misma va mejor para desarrollar un medicamento. 

¿Habéis incluido en el proyecto todos los tipos de cannabis?

Se ha investigado solo una parte, en concreto las variedades tradicionales y las plantas silvestres. Las cultivadas ya se han estudiado bastante en otros proyectos. Conocemos muy poco qué pasa con las poblaciones silvestres.

¿Qué orden habéis seguido para crear el proyecto Wecann?

La verdad es que todo lo hicimos al mismo tiempo. Seleccionamos las diferentes poblaciones,  practicamos una morfometría sobre las hojas y las mandamos a secuenciar para ver el código genético de cada una. Esta información nos permitió ver cómo estos vegetales se relacionan entre ellos.

Este análisis está muy en el inicio, pero nuestros datos, igual que los que poseen otros investigadores, sugieren que podríamos dividir la especie Cannabis sativa en dos subgrupos: uno que incluye las plantas que provienen de la zona de Rusia, Mongolia y Europa y otro que engloba territorios más del sur, debajo del Himalaya y hacia el Ecuador terrestre. 

Ambos grupos podrían ser las subespecies Cannabis sativa sativa y C. sativa indica. 

¿Cuál ha sido la metodología que habéis utilizado?

Para crear la base de datos de usos tradicionales CANNUSE hemos buscado menciones explícitas de la utilización de este vegetal en la literatura científica ya existente en todo el mundo. De los diez mil artículos que encontramos, 649 cumplieron los criterios establecidos.

Esta es una primera fase de toda la información, porque hay muchos más usos que todavía no están incluidos dentro. Aún así, seguimos buscando literatura de países menos representados en la base.

¿Colaboráis con investigadores de otros países?

Ahora mismo, con científicos de Irán, Turquía y Armenia. Estamos buscando a ver si podemos encontrar a alguien en China y Rusia que puedan ayudarnos porque son zonas muy grandes y tenemos muy pocos datos.

¿Hubo algún resultado que no os esperabais?

Nos sorprendió que los estudios señalaran que la hoja del cannabis es la parte más importante, lo que más se usa en la medicina tradicional. Cuando tú piensas en el cannabis, normalmente lo primero que te viene a la cabeza es la inflorescencia.

¿Qué otras partes de la planta se utilizan?

Las semillas, la inflorescencia, el tallo, entre otras. También hemos revisado los usos alimentarios, psicoactivos, religiosos, cosméticos… En este último muchas veces se utiliza el aceite de la semilla. Es muy importante diferenciarla de la planta, porque no contiene nada de cannabinoides y es muy saludable. Contiene omega 3 y 6 y otros componentes muy buenos para la piel, incluso para las personas que tienen alergia.

Con esto, quiero decir que no solo se pueden utilizar los cannabinoides, sino que también se pueden aprovechar otros beneficios como el que contiene el aceite de semillas.

¿Cuáles son sus usos principales?

El cannabis se ha utilizado para muchísimas cosas. A grandes rasgos, podríamos dividir el empleo del cannabis en ocho grupos: para fines medicinales, alimenticios, veterinarios, de fibra, psicoactivos, mágicos o religiosos y cosméticos.

Si vamos más al detalle, los principales usos medicinales tradicionales han sido sedativos, analgésicos, antidiarreicos, tónicos, antihemorroidales y para la disentería. En concreto, para aliviar el dolor, resfriados e infecciones por sus propiedades antiinflamatorias y antibióticas. Sus enfermedades sobre las enfermedades del sistema nervioso están un poco más estudiadas. También ayuda a reducir los efectos no deseados de la quimioterapia. Sobre el tratamiento del cáncer en sí, se necesitan más estudios.

En cuanto a los alimentarios, se han utilizado las semillas tostadas o crudas y para hacer aceite alimenticio y bebidas tradicionales como por ejemplo el thandai, típico de la India que se prepara con las hojas.

También era muy útil como pienso para el ganado, en especial las aves de corral y otros pájaros. Se comentaba que les deja las plumas mucho más brillantes. En el ganado bovino y caprino, se decía que estimulaba la cópula. También iba muy bien para las vacas en estado de lactancia.

En cuanto al uso de la fibra, se empleaba para hacer cuerdas, ropa tanto de vestir como para el hogar, velas de barco, alfombras y esteras.

Los usos psicoactivos están íntimamente conectados con los rituales religiosos, aunque no sean los únicos. En China por ejemplo, se tejía un vestido tradicional con hilos de cáñamo y se vestía al difunto con este. Era una parte primordial del proceso de muerte. También se utilizaba para purificar, adorar y defenderse del demonio o espíritus demoníacos.

En dermocosmética, para cuidar el cabello o fabricar jabones.

Finalmente, se empleaba también para pescar, la fabricación de fertilizantes, pinturas y barnices, como repelente de insectos y el control de plagas. 

¿De todos, cuál es el más frecuente?

La mayoría de veces el medicinal, aunque depende de qué zona del mundo estés mirando. En Europa, se empleaba mucho más para el uso de fibra, como por ejemplo para fabricar cuerdas, y no tanto con fines de salud.

En su estado natural, ¿la planta de cáñamo puede tener algún efecto neurotóxico?

Sí. Por ejemplo, hemos encontrado una referencia de Ibiza, que explica que si ibas caminando por los campos sembrados de cáñamo te podía doler la cabeza. Podría ser debido al polvo que se genera por la planta o a la presencia de compuestos volátiles que esta produce. En realidad, hemos encontrado muy pocos efectos negativos, en la mayoría de los casos se asocian a usos prolongados o excesivos.

Entiendo que para la mayoría de usos, es necesaria la planta femenina. ¿Y la masculina?

La planta masculina se podría aprovechar para los usos que implican a la hoja. También para hacer fibra. De hecho, en algunos casos se ha dicho que la fibra de plantas masculinas es mejor que la femenina.

Es imposible distinguir el sexo del cáñamo hasta que comienzan a aparecer las flores. Esto puede llegar a ser un problema para las personas que cultivan, ya que es mucho más interesante tener muchas hembras y muy pocos machos que polinicen. Una vez las flores femeninas son fecundadas, toda la energía se destina al desarrollo de la semilla y a proteger la inflorescencia. En consecuencia, la concentración de cannabinoides disminuye con el tiempo.

Para los usos tradicionales, no es tan importante diferenciar el sexo de la planta. La medicina moderna y los usos psicotrópicos sí precisan en su mayoría que la planta sea hembra.

¿Cuánto dura el ciclo de vida del cannabis?

En la naturaleza, el ciclo de vida de la planta normalmente es de un año. Si se encuentra en zonas tropicales, donde no hay tanta diferencia durante las estaciones, puede que dure un poco más. Cuando empieza a producir semillas, muere. Por eso es necesario tener machos si se quiere cultivar.

¿Cómo ha ido la visibilidad del proyecto?

La base de datos Cannuse está abierta para todo el mundo. Ya nos han citado en otros artículos así que, de momento, nuestra investigación ha llegado a nuestros compañeros científicos. Esperamos que también resulte muy útil para el público general.

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